Sorpresas en la vida asoman siempre. Hay obstáculos molestos que complican más de lo debido. Obstáculos Impertinentes, injustos e inmerecidos.

A ellos hay que hacerles frente para doblegarlos.Algunos logran superarlos y otros caen en el fragor de la lucha. Afortunadamente no es el caso de Azul Chiorazo, una niña de tan sólo quince años que parece estar signada a darle pelea a la vida en pos de obtener lo que desea, el atractivo de la franca pugna en pos de la victoria y, llegado el caso, la satisfacción por haberla obtenido.

Su futuro parecía estar asegurado en la gimnasia artística pero una serie de lesiones la alejaron de esa disciplina. La imposibilidad de practicar ese deporte hizo que Azul, la protagonista de esta historia en tiempos de pandemia, buscara torcer el destino desde otra trinchera.

Azul en Radio Jornada (91.9).

Y Azul se reinventó. Dejó Gimnasia Artística, una disciplina que la vio brillar y convencida que debía seguir adelante con sus ilusiones, alentada siempre por el inmenso amor de sus padres, encontró su lugar en la natación.Su nuevo universo. El universo de los saltos ornamentales.

“Empecé haciendo gimnasia artística a los cuatro años. Mi especialidad era salto y el caballete. A los seis años me federaron y comencé a hacer las prácticas en el club Lanús” dice con gran desplante la nena que acaba de cumplir quince añitos en el programa “Mendoza Deportiva” que conduce Daniel Yudica en Radio Jornada (91.9).

“La vida de una gimnasta no es muy larga. Mis primeras competencias fueron a nivel nacional donde competía una vez por año. Más tarde comencé a competir a nivel Sudamericano y también logré muy buenos resultados” explica orgullosa la niña nacida en Lanús, provincia de Buenos Aires.

“El Torneo Sudamericano que más recuerdo y el que más me gustó fue el de Mar del Plata del año 2017 en donde terminé en el tercer lugar. Había salido primera en salto, segunda en viga y tercera en suelo. Fui cuarta en paralela y primera en la clasificación por equipos. Las paralelas era lo que más me costaba pero suelo y salto era lo que más disfrutaba durante la competencia” confiesa.

“Tuve que dejar Inglés en el colegio porque tenía contraturno y para entrenar no podía hacer Inglés, entonces tuve que priorizar el entrenamiento. Todo fue así hasta que cumplí los doce años. Dos años antes me apareció un problema grave en la espalda que eran dos discos deshidratados y dos hernias de disco en la L5 y L4 que eran producto del impacto. A los dos Torneos Sudamericanos que fui conviví con mucho dolor y al entrenar y al sobrecargar la espalda mucho tuve que dejar la práctica a fines de año. Fue muy duro tomar esa decisión porque hice muchos años gimnasia y dejé un montón de cosas por mejorar día a día. Fue un momento muy duro” explica en la señal del Grupo Jornada.

“No hizo falta ir al psicólogo afortunadamente – prosigue -. Los médicos me dijeron que no podía hacer deportes de impacto y la mayoría de los deportes tienen impacto. Entonces empecé a practicar natación. Eso fue durante el 2018. Hice muy poco y me di cuenta que no era lo mismo que hacer gimnasia. Cuando vi los saltos ornamentales quedé asombrada. Me encantaron. Para quienes no saben, los saltos ornamentales son clavados al agua desde distintas alturas” grafica la joven deportista.

“Todas la cosas que hacía en gimnasia las pude hacer rápidamente en el agua. Al poco tiempo comencé a competir. Antes de empezar con la práctica de los saltos ornamentales le pregunté a mi doctor si podía y me dijo que sí, que no había problema, que puedo tranquilamente hacer este deporte” cuenta con tono alegre.

“Actualmente represento al Banco Central pero entreno en el Parque Olímpico Roca. Fue bastante rápido aprender este deporte afortunadamente para mí. Al tener todos los ejercicios más o menos logrados sólo era aprender la entrada al agua y ya está. Ese es el gran truco. Hay detalles que hacen que la evaluación de los saltos lleve mucho trabajo y hay detalles técnicos que a veces lleva toda una vida corregirlos, pero afortunadamente con eso voy bien. Obviamente hay veces que fallas en los saltos pero en líneas generales voy bien” cuenta.

“La entrada al agua es lo principal y es lo que más cuesta también. Sí vos haces bien el salto ya la entrada al agua la tenés más o menos controlada, es un conjunto de varias cosas. Por ahora salto hasta cinco metros, después tengo que empezar a subir pero eso da un poquito de miedo. Vamos de a poco (ríe). Luego vienen siete metros y medio y luego los diez” detalló.

“El tema de la altura costó bastante porque no estaba adaptada. En mi caso estaba acostumbrada a despegarme un poquito del piso pero no tanto. La viga más  o menos ponele que tenía un poco menos de dos metros. Prácticamente tripliqué la altura. En lo que es competencia hemos comenzado bastante bien. En febrero competí en el Torneo Nacional que se hizo en Córdoba y salí primera. Ahora las metas apuntan a realizar buenas actuaciones en los Torneos Sudamericanos, Panamericanos, Torneos Internacionales. Habrá que esperar que pase esta pandemia para volver a enchufarnos con todo.

“Todavía no tengo beca y hace falta porque son fundamentales para las competencias internacionales. Ojalá aparezcan cuando las necesite. Por ahora entreno en mi casa. Es difícil practicar porque este es un deporte que requiere tener contacto con el agua. Reemplazar eso es imposible, por eso es muy difícil pero hago lo que más puedo” cuenta optimista.

“La pandemia tratamos de sobrellevarla de la mejor manera junto a mi mamá, mi papá y mi hermano. Estudio por internet. Estoy en cuarto año de la secundaria y vamos bien. Siempre hay que seguir los sueños. Uno si se esfuerza puede cumplirlos. Nunca hay que dejar de intentar. Mis padres son maravillosos siempre me han alentado a seguir adelante. El médico les dijo muy claro que no me va a pasar nada pero no tengo que hacer mucho impacto y tengo que cuidarme, tengo que elongar, todas esas cosas” enfatiza la joven promesa del deporte argentino en el final de la entrevista.