Sin cantidades mínimas para comprar y sin marcas a la vista, los clientes cargan en sus propios envases aquello que quieren comprar. Empresarios mendocinos ya se contactaron con la empresa para traerlo a la provincia.

En un contexto donde cada vez más personas se preocupan por volcarse hacia un consumo responsable de productos y servicios .En apenas una semana de apertura, las redes sociales de Cero Market explotaron y los consumidores piden locales en sus barrios y ciudades. Y los pedidos de franquicias también se multiplicanEn la provincia, según nos contó Martín Papagne, empresario locales ya se comunicaron para conocer las características del proyecto y realizar un estudio de mercado para traerlo.

Se trata de Cero Market, un local ubicado en Belgrano que ofrece todos los productos habituales de un súper pero con una gran diferencia:

Y a apenas una semana de su apertura, debieron extender el horario de atención y reforzar los pedidos a proveedores para dar respuesta a la gran demanda de los consumidores. 

“Fue casi el timing perfecto para abrir. Nos sorprendió la cantidad de gente, pero también que todo el mundo viene preparado para consumir en cero con sus frascos, tuppers y bolsas”, cuenta Ana Pierre, Cofundadora de Cero Market, en diálogo con el sitio Tres Mandamientos. 

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Una manera distinta de comprar

Galletitas, pastas, aceites, mermeladas, comida para mascotas, premezclas, leche en polvo, productos de limpieza y cosmética son solo algunos de los rubros hoy presentes.  Sin cantidades mínimas para comprar y sin marcas a la vista, los clientes cargan en sus propios envases aquello que quieren comprar.

“Nos alegró la buena recepción. Productos que pensamos que nos iban a durar un mes, nos duraron tres días”, reconoce Pierre. Pero esta no fue la única sorpresa. “Pensamos que iba a haber mucha gente joven. Pero otra sorpresa fue el grupo etario, hay gente de todas las edades”, reconoce.

Los clientes no solo se entusiasmaron con la posibilidad de comprar sin envases, sino también con productos innovadores como la pasta de diente en pastillas o el shampoo sólido, que en apenas una semana de ventas fueron de los más elegidos.

La pandemia complicó en algunas cuestiones, como la cantidad de gente que puede ingresar, pero en otras sumó. , explica Pierre.

Un desarrollo local

Todo empezó con un sueño y a partir de la propia experiencia. “No somos especialistas en ambiente, somos intuitivos. En mi caso, conseguía solo el 30% de lo que consumía sin envase y a esto se sumaba el tema del desperdicio de alimentos, al imponerse cantidades mínimas de compra”, recuerda.

Así, decidió dar un paso más e investigar el mercado. Junto a su socio descubrieron que no había limitaciones que prohibieran este tipo de emprendimientos. Luego llegaron los viajes para conocer casos exitosos en el exterior y, más tarde, arrancó el desarrollo local.

“Primero desarrollamos todos los contendores, queríamos que todo fuera industria nacional y super cuidado. Después llegó el momento de conseguir los proveedores, que fue más complejo de lo que nos imaginábamos. Muchos no querían vender sin envase”, cuenta.