Editorial

Luego de la apertura de sesiones, el pasado 1 de mayo, y tras haberlo anunciado en su discurso ante la Asamblea Legislativa, el gobernador Rodolfo Suarez enviará e a la Legislatura el proyecto de ley para la creación de un Consejo Económico, Ambiental y Social en Mendoza.

Este Consejo contará con la participación de al menos 40 miembros. Tendrá un presidente y un vice, y que serán elegidos por el Ministerio de Economía. Está previsto que lo integren organismos políticos, como exgobernadores y funcionarios de la provincia y municipios; hasta miembros de cámaras empresariales, sindicales, eclesiásticas, universitarias, ambientales y de la sociedad civil.

En un momento como el actual el gobernado avanza en una decisión particularmente útil como es contar con ese Consejo Ambiental Económico y Social, en cuyo seno el Gobierno concertara con los actores privados, del trabajo y la empresa, una estrategia de crecimiento con equidad y estabilidad. El mismo sería fundamental para el tratamiento de los temas sectoriales en el marco del desarrollo económico de la provincia y su vinculación con el orden nacional.

Desde hace un tiempo venimos escribiendo que hacen falta nuevos consensos y un acuerdo general y no solo el acuerdo entre sectores. Los pactos sociales han dado resultado en algunos países pues han permitido conciliar intereses diferentes, en particular en países donde los retos económicos y sociales son de gran importancia.

Se necesita un gran acuerdo, amplio, generoso, muy participativo, donde empresarios, trabajadores, funcionarios y oposición, se pongan de acuerdo en comunes denominadores que ayuden a salir del estancamiento en el que se encuentra sumergido gran parte de la sociedad.  Es imposible avanzar sin una articulación clara entre sociedad, mercado y Estado. Es imprescindible buscar coincidencias en las grandes líneas que dibujen el perfil productivo de la provincia.

Buscar la equidad es un principio ético, pero además es la polea de transmisión de una sociedad para crear mayor productividad, una gran congruencia social y una mayor y mejor gobernabilidad.

Una sociedad democrática no existe sin diálogo, que hace posibles las discrepancias, pero también, y de manera sobresaliente, los acuerdos y consensos.

Rescatar la importancia del diálogo debe ser el saldo de la lectura de los problemas que atravesamos y así avanzar hacia una provincia democrática sin altibajos, con inclusión social y fortalecimiento de las instituciones y tratando de encontrar un futuro desarrollo económico que amplíe su matriz.

Hoy, ante esta dura situación es necesario que todos prioricen, por un tiempo limitado, el interés general respecto de sus conveniencias inmediatas. Lo cual suele ser difícil de lograr, pero no imposible.

Una sociedad democrática no existe sin diálogo, que hace posibles las discrepancias, pero también, y de manera sobresaliente, los acuerdos y consensos.

Rescatar la importancia del diálogo como lo propone el gobernador debe ser el saldo de la lectura de los problemas que atravesamos y así avanzar hacia una provincia mucho más próspera y con un sistema de vida en el que estén integradas la economía, la organización política y la ética social. La persona humana considerada como una totalidad y el fin en todo, tanto en el aspecto individual como en lo social.

Te puede interesar