Entrevista en Radio Jornada

Una empresaria juguetera contó que tiene el 60% de la capacidad de su fábrica sin trabajar

Marcela Nicolini fabrica juegos y tiene una juguetería. Relató en Radio Jornada el difícil momento para la industria a la que pertenece y analizó los motivos más allá de la baja de aranceles para la importación

Redacción

La industria del juguete pasa por uno de sus momentos más complejos, por diversos factores, actualmente el más resonante es la disminución del 15% de los aranceles a la importación de juguetes, por lo cual los fabricantes nacionales tendrán más dificultad para elaborar y vender sus productos. 

"Lado A" de Radio Jornada 91.9 dialogó con Marcela Nicolini, una mendocina que fabrica juegos pero además, tiene una juguetería en pleno centro. Ella contó en primera persona la realidad del sector juguetero: bajas ventas, fábricas semiparalizadas, sobrecostos que no se ven en la góndola y un mercado que cambió más rápido de lo que la industria pudo acompañar. 

Nicolini, dueña de la firma Diverato y también de la juguetería Lollipop, repasó cómo se combinan la apertura de importaciones, la baja del consumo y factores sociales que reducen año a año la venta de juguetes tradicionales.

Una empresaria juguetera contó que tiene el 60% de la capacidad de su fábrica sin trabajar

Juguetes más caros pero con baja rentabilidad para el juguetero

La empresaria remarcó que, aunque los juguetes argentinos sean hasta un 75% más caros que en países vecinos, esa diferencia no queda en el bolsillo del fabricante.

"Se va en impuestos, logística y costos argentinos". Y aclaró algo que el sector viene señalando hace meses: la baja del 15% en los aranceles no llegó ni a las jugueterías ni al consumidor. "El beneficio quedó en manos de los grandes importadores", afirmó.

Un sector que achica, espera y trata de sobrevivir

Nicolini contó que hace ocho años su empresa operaba en un galpón de 1.600 m². Hoy trabajan en uno de 400 m². "Tenemos el 60% de las máquinas paradas. No se vende, no se puede proyectar", resumió.

La incertidumbre es tal, que un proceso que antes se planificaba con meses de anticipación hoy se decide sobre la marcha. "Para Navidad comprábamos materiales y producíamos tres meses antes. Este año esperamos hasta tres semanas antes para no quedar con sobrestock", explicó.

La consecuencia directa: márgenes de ganancia cada vez más chicos. "No es que antes la industria del juguete sobremarcaba. La combinación entre importaciones, alquileres que se duplican, tarifas y salarios nos dejó con rentabilidad mínima", dijo.

Las razones detrás de una caída que no frena

Una empresaria juguetera contó que tiene el 60% de la capacidad de su fábrica sin trabajar

La lectura de Nicolini va más allá de la economía. Para ella, la baja en las ventas se explica por varios factores que conviven. 

En primer lugar, la tecnología desplazó al juguete en edades cada vez más tempranas. Actualmente, los chicos juegan con juguetes hasta los 8 ó 9 años, según su análisis, mientras que antes, hasta los 12 o 14 años aún lo hacían

También mencionó como un factor agravante, la caída del 40% en la tasa de natalidad en la última década, esto también redujo el mercado.

Actualmente, la apertura de importaciones y el aumento de importadores, provocó que el mercado del juguete se llene de productos importados más baratos. Además, hay que tener en cuenta la "competencia desleal" y no regulada: se venden juguetes en estaciones de servicio, farmacias, ferias y comercios sin especialización.

Por último, mencionó la entrada de juguetes de contrabando, que presiona aún más los precios.

"Por eso cada vez hay menos jugueterías tradicionales", lamentó.

El valor del juguete y el rol del juguetero

La empresaria defendió la importancia del juego como parte del desarrollo infantil. "No cualquier juguete es para cualquier niño. No es una compra impulsiva: es parte del desarrollo físico, cognitivo y emocional", subrayó.

También cuestionó la idea de que el juguete tradicional compite solo en precio: "Cuando un adulto se sienta a jugar con un niño, ese momento le queda para toda la vida. Esas escenas después se replican en sus propias familias".

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