Un especialista explicó cómo proteger la propiedad intelectual en un mercado cada vez más competitivo
Javier Eguía explicó en Radio Jornada por qué es importante dar este paso aún en pequeños proyectos
En tiempos de apertura comercial e intercambio global, registrar una marca ya no es un lujo para grandes empresas. La protección de la propiedad intelectual se ha convertido en una necesidad básica para cualquier persona que desee emprender, desde una fábrica de alfajores caseros hasta una bodega con proyección internacional.
Así lo planteó Javier Eguía, titular de Eguía Marcas y Patentes, en una entrevista con "Lado A" en Radio Jornada 91.9.
Con una amplia trayectoria familiar en el rubro, el especialista brindó recomendaciones prácticas para dar pasos seguros en el desarrollo de nuevos productos, evitar conflictos legales y pensar siempre en clave global.
Proteger desde el inicio: evitar errores que pueden costar caro
Durante mucho tiempo, quienes iniciaban una actividad comercial lo hacían sin considerar el registro de su marca.
"Hace 30 años, muchos largaban sus proyectos y la marca era algo que veían después. En Mendoza, por ejemplo, era común que alguien lanzara un vino sin registrar nada", recordó Eguía.
Ese descuido tenía consecuencias graves: "cuando se decidían a hacer el trámite, se encontraban con que la marca ya era de un tercero y debían empezar de nuevo".
Hoy, sin embargo, ese panorama ha cambiado. "Es raro que un emprendedor no tenga en cuenta este punto desde el inicio. Está en el checklist. Se ha expandido mucho el conocimiento sobre el tema y cualquier curso de negocios te alerta sobre la importancia de registrar tu marca", señaló. Para Eguía, el registro no sólo evita dolores de cabeza legales sino que preserva la inversión de años de trabajo y posicionamiento en el mercado.
Qué se registra y cómo: marcas, patentes y rubros diferenciados
Según explicó el especialista, la marca es el nombre del producto o servicio, mientras que la patente protege el invento o desarrollo técnico. En el caso de una empresa que proyecta expandirse a varios rubros, se puede registrar una misma marca en diferentes clases. "La ley prevé 45 clases para distintos usos. Por ejemplo, clase 33 es para vinos y clase 43 para hoteles. Hay marcas idénticas que conviven porque operan en sectores distintos", detalló.
Así, una empresa vitivinícola que piensa en abrir un hotel o comercializar aceite de oliva puede proteger la marca desde un principio o hacerlo más adelante, a medida que diversifica.
También es posible registrar nombres propios si se les da uso comercial. "Florencia de la B, por ejemplo, tuvo que pedir que otra persona dejara de usar su mismo nombre con fines comerciales. Es importante diferenciar la ley del nombre de la ley de marcas", aclaró Eguía.
Clave para emprender en el nuevo contexto
En un escenario de apertura económica y expansión del comercio exterior, registrar marcas en Argentina y en el extranjero es fundamental. "Muchos creen que es costoso, pero no lo es. El costo es ínfimo comparado con el valor que toma la marca con el tiempo. Representa participación en el mercado y facturación", sostuvo el entrevistado.
Desde su estudio, Eguía acompaña a más de 100 nuevos clientes por mes, en su mayoría jóvenes. "A muchos les decimos: piensen global. Elijan marcas que no existan en buscadores. No sabemos hasta dónde puede llegar un producto", aconsejó. Incluso recomendó registrar marcas en países desde donde se importa, como China, para evitar conflictos.
"Hay que dar pasos seguros, proteger la propiedad intelectual desde el principio y asesorarse. Un error puede salir carísimo", concluyó.