"Bloquear Roblox no alcanza: el problema está en cómo enseñamos a manejar la tecnología"
La psicóloga Mariela Caputo advirtió que prohibir no resuelve el problema y que los adultos deben aprender a acompañar, informarse y dar el ejemplo
El reciente bloqueo de la plataforma Roblox en las escuelas mendocinas volvió a poner sobre la mesa una discusión que excede a la educación digital. Detrás de la medida, que busca frenar riesgos asociados al uso inadecuado del juego en línea, asoma un desafío más profundo: el modo en que los adultos acompañan -o no- a los chicos en su vínculo con la tecnología.
En diálogo con Radio Jornada 91.9, la psicóloga y psicopedagoga Mariela Caputo, doctora en Neurociencias, planteó que las prohibiciones son apenas un parche frente a un problema que atraviesa a toda la sociedad: "La tecnología no es mala. El problema aparece cuando no sabemos usarla. Mientras buscamos filtrar o bloquear, tenemos que asumir que la educación y el acompañamiento son la clave".
Acompañar es mejor que prohibir
Caputo explicó que el bloqueo de Roblox puede tener sentido como medida de urgencia, pero no alcanza si no se aborda la raíz del problema. "La tecnología vino a mejorar nuestra vida, no a perjudicarla. El punto es cómo la usamos", señaló. Para ella, el foco debe estar en formar a los chicos y, sobre todo, en ayudar a las familias que muchas veces no saben cómo hacerlo.
La especialista manifestó que si los adultos están pegados al teléfono, no pueden exigir a los chicos que no lo hagan.
"Las escuelas deben ofrecer charlas, guías y espacios de información, pero los padres tienen que involucrarse. No se trata de ser mejores o peores, sino de asumir la responsabilidad de aprender", sostuvo. Y advirtió que los chicos procesan la información digital con gran rapidez, pero no tienen madurez emocional para autorregularse, por lo que necesitan la guía de los adultos.
Los adultos como espejos de los adolescentes
La especialista fue clara: los adultos no pueden exigir a los adolescentes lo que ellos mismos no practican. "No podemos pedirles que se despeguen del celular si nosotros no lo soltamos ni para ir al baño. Somos modelos vivos: lo que hacemos tiene más peso que lo que decimos", apuntó.
Caputo propuso generar hábitos y rutinas familiares: guardar los dispositivos a la hora de comer, evitar pantallas en los primeros años de vida y, sobre todo, jugar o explorar con los hijos el mundo digital para entender qué hacen y cómo se relacionan allí. "No hay que prohibir, hay que aprender con ellos. Decirle ‘enséñame cómo se usa esto' es muy valioso: genera vínculo y confianza", afirmó.
Educación y convivencia digital
La psicóloga también remarcó la necesidad de diferenciar lo tecnológico de lo emocional. "Podemos enseñar a programar o usar un procesador de texto, pero también debemos enseñar a convivir, a poner límites, a decir no frente a una situación incómoda, igual que en el recreo", explicó.
La psicóloga explicó que un niño hasta los 3 años no tendría que tener acceso a ningún dispositivo.
Para Caputo, la educación digital no debe centrarse solo en herramientas o controles, sino en habilidades socioemocionales que preparen a los chicos para un entorno inevitablemente conectado. "Prohibir puede resolver la urgencia, pero no educa. Acompañar, conocer y poner límites con coherencia sí puede hacer la diferencia", concluyó.



