Algunos sueños se hacen realidad. Desde hace 10 años, Satellogic fabrica microsatélites de observación 50 veces más económicos que su competencia. Una pequeña empresa incubada en la región es hoy líder en la Industria de Observación de la Tierra. Pero,¿para qué sirven los satélites realmente?

A veces los sueños de infancia, esos planes por los que se nos acusa de idealistas, se concretan y siguen cimentando la chance de que alguien vuelva a pensar fuera de la caja y sueñe, en este caso, con lanzar satélites al espacio para cambiar el mundo. Satellogic, una multinacional de origen argentino que fabrica microsatélites de 42 kgs y 50 veces más económicos que los de la competencia. Esta empresa surgió desde dos amigos que hace más de 25 años trabajan juntos: Emiliano Kargieman (CEO) y Gerardo Richarte (CTO).

Aunque en sus inicios trabajaban en una empresa de seguridad informática, la misión fue siempre “ayudar a la gente”. Así nos contaba Gerardo Richarte “La idea originalmente fue de Emiliano pensando en el futuro, en cuánta gente va a haber en el planeta, como darles de comer y administrar los recursos y pensando qué podíamos hacer nosotros para ayudar, se le ocurrió esto que es hacer satélites”, explicó.

¿Para qué sirven los satélites?

Nuestra vida actual se encuentra mediada por la tecnología de diversas maneras. Hace tiempo que no preguntamos por una dirección o nos cuestionamos la posibilidad de navegar con nuestros datos móviles en el celular. Sin embargo, los satélites tienen algunos otros usos que afectan nuestra vida cotidiana aunque desconozcamos su participación en ella.

Gerardo Richarte de Satellogic señala que «en especial en estos tiempos en que la circulación se vio reducida, contar con imágenes satelitales de altísima resolución permitió tomar muchas decisiones». Las creaciones de Satellogic le dan la vuelta al mundo en 90 minutos portando dos cámaras que ofrece imágenes de alta resolución para poder ver fácilmente «el estado de la infraestructura de un país, sus rutas y caminos», como también «el monitoreo de grandes campos». De esta manera, la empresa fabrica microsatélites de observación  que ofrecen servicios de imágenes, datos y analítica geoespacial. Los clientes de Satellogic provienen de rubros muy diversos como la agricultura, infraestructura, energía, ambiente, etc.

Históricamente los satélites han sido un recurso al que poca gente accedía. «Cuando hablamos de democratización de este tipo de tecnologías, nos referimos a que antes sólo podían tenerla algunos países y países poderosos», señala Richarte. Por eso «nuestro objetivo es que cualquiera pueda acceder a esta tecnología para mejorar su vida». Un uso sería «que vos encuentres rápidamente un lugar donde estacionar en una app, aunque vos no sepas de dónde sale esa información», ilustra el CTO de Satellogic.

Por otra parte, los datos que provee un satélite son muy útiles para la toma de decisiones gubernamentales. Pero no siempre se trata de evaluar el estado de las rutas o de una reserva natural, ya que la tecnología tiene «usos sanctos y usos non sanctos». «En general cuando se trata de un uso bélico, los países ya cuentan con esta tecnología dependiendo el país». Sin embargo, desde Satellogic entienden que este asunto es responsabilidad de los científicos y que no es factible desentenderse de las «implicancias políticas que tiene la tecnología».

En la empresa tienen una política de primero informarse bien sobre quién es su cliente. Luego, para asegurarse que la información que se brinda a través de sus microsatélites se utiliza con fines que Satellogic aprueba, en cada contrato hay una cláusula que establece que «sus datos no pueden ser usados con fines bélicos, ni en situaciones de guerra». Por estos motivos es que en la empresa cuentan con una cláusula en la que el uso con motivos bélicos no está permitido.

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En este mes, Satellogic cumple 10 años fabricando microsatélites. Este 2020, el objetivo, aún con pandemia mediante, es lanzar en total 11 satélites para sumar a los diez con los que ya cuentan. Esperan en dos años llegar a 60. Aunque empezaron como una startup en Bariloche, hoy tienen oficinas en Barcelona, Argentina, Uruguay, China y EEUU. Gerardo Richarte, co-fundador de la empresa, asegura que si bien hay mucho potencial en nuestro país, en el mercado global de la Tecnología no es lo mismo «venir de Argentina que de Sillicon Valley», ya que en una u otra medida ya se empieza por explicar algo más.

Fuente: MDZ