Es en época de crisis cuando los seres humanos sacamos a flor de piel el instinto solidario para acompañar, ayudar al más necesitado. Y, además, surgen los deseos de que se pueda salir fijando como objetivos proyectos que le permitan a la sociedad establecer un norte, una meta, un logro. Eso es para los mendocinos Portezuelo del Viento. El proyecto más añejo, más esperado e innecesariamente ensombrecido en su etapa clave rumbo a la licitación, quizás la más esperada de los últimos años

Por Sebastián Pérez Dacuña y Luis Martínez

Portezuelo no solo aparece como ese proyecto a concretar, soñado por todos. Sino que además, en estos momentos de crisis profunda en lo económico seriamente agravada por la pandemia se ha transformado en el diamante a pulir de una sociedad que no encuentra en el horizonte otro punto que se pueda transformar en el milagro de la puesta en marcha del círculo virtuoso de la producción y el consumo en épocas de vacas flacas.

Así como para muchos parece inentendible los palos en las ruedas que aparecen en el sueño más importante de los mendocinos, también lo entienden así políticos, empresarios y trabajadores que ponen sus energías y esfuerzos en que Portezuelo del Viento se transforme finalmente en la gran obra que haga crecer a los mendocinos.

Certezas. Portezuelo del Viento va a ser una obra trascendental para Mendoza, no solo porque generará energía para unas 130 mil viviendas, sino porque le posibilitará a más de 3.500 puestos de empleo directo y alcanzará  a tocar a más de de 350 pymes vinculadas a los sectores de Obra Civil, Metalmecánica y Servicios. Pero además con las regalías de lo que se genere por la venta de energía de la represa se encararán nuevas obras de similares características.

También es cierto que hace apenas unos días, el gobernador Rodolfo Suarez, postergó la presentación de ofertas por las solicitudes realizadas por empresas locales, nacionales e internacionales que trabajan en los pliegos.

La obra se adjudicará a un consorcio, una UTE, conformado por un máximo de 4 empresas, siendo la pata más importante una empresa constructora con experiencia demostrable y además incluye a un socio electromecánico con una participación del 20% en la UTE. La Nación transfiere los fondos, la provincia licita, paga, controla y recibe la obra para explotarla. Ahora, lo que hay que definir es cómo se resuelve la participación de las empresas en el proyecto, si son parte de la UTE o son contratadas por esta. Es eso se va parte de los plazos y, además, algunos dolores de cabeza para el gobierno, en problemas que en definitiva les compete a los privados que aspiran a estar.

Claro, aún no está definido quién va a llevar adelante la obra, ni tampoco el detalle de quienes compondrán los consorcios que se presentarán y que son en los que vuelcan sus expectativas cientos de empresas locales para proveerles sus servicios y productos. En lo inmediato, habría una UTE con intensiones firmes y que estaría formada por las locales Impsa, Ceosa, Obras Andinas y un componente extranjero, una empresa china que cumple todos los requisitos para estar al frente del consorcio, principalmente haber construido tres represas en los últimos 15 años.

Desde la órbita empresaria nacional algunas empresas, a través de la Cámara Argentina de la Construcción, ya manifestaron algún cierto tipo de disconformidad  con una carta  destinada al gobierno provincial, con  el gobierno provincial  aduciendo a que se beneficiaran a empresas locales. Pero es que en un panorama deprimido por la pandemia en cuanto a obra pública,  un proyecto tan consolidado desde lo financiero parece haber despertado  el interés de algunas empresas nacionales. Hace algunos días fueron 25 las empresas interesadas que estuvieron en el lugar donde se construirá la obra junto a funcionarios del gobierno provincial.

Sobre la misiva de la CAC nacional, el presidente de la filial mendocina de la cámara Marcelo Bargazzi explicó oportunamente: “La idea de nuestra delegación, la cual siempre hemos tenido, es la de defender el trabajo de los mendocinos y pelear por el trabajo de los mendocinos. Nosotros no tenemos garantías que eso suceda. Sabemos que el pliego está bien direccionado para que las empresas mendocinas puedan tener buena participación en la obra, pero eso no lo garantiza nadie sea el consorcio que sea que gane la obra”.

Ante esta polémica desatada, Julio Totero, vicepresidente de Asinmet (la Asociación de Industriales Metalúrgicos), explicó a Jornada: “Lo que hay que destacar  que esta es plata que por la promoción industrial se le debe  a la provincia de Mendoza, entonces quien debe recibir ese beneficio  es la industria de Mendoza. Sería un despropósito que viniera Techin o alguna otra empresa Rusa o China a proveer equipamiento hidromecánico,  luminarias, guardarails, rejillas o torres de alta tensión. Me parece que la industria  de Mendoza tiene capacidad para enfrentar este desafío y para asistir a las empresas que sean adjudicatarias de la obra”.

Mauricio Badaloni,presidente de la UIM (Unión Industrial de Mendoza).

Sobre la misma situación, el presidente de la UIM (Unión Industrial de Mendoza) Mauricio Badaloni, sentenció: “Esta etapa la estamos viendo con preocupación que se puedan trabar por intereses entre privados y fundamentalmente por empresas  nacionales que quieren abordar la obra. Un proceso que llegue a la judicialidad e interrumpa el proyecto nos puede traer complicaciones”.

Senador nacional, Julio Cobos.

“El tiempo de licitación ha sido el adecuado, se ha ido postergando, si las empresas se demoran un año en hacer  un presupuesto no tienen  la capacidad para afrontar una magnitud de obra como esta. Además el efecto pandemia redujo el panorama de obras hay empresas que se han interesado y bueno se han acordado tarde.  Y además el valor del pliego si tendría que ser en función del valor de la obra tendría que valer por lo menos 800 mil pesos  y vale 100 mil. Yo le aconsejo a las empresas que se pongan de acuerdo y que estudien los pliegos de la obra  para presentarse en el último llamado”, aseguró el senador nacional Julio Cobos.

Julio Totero, vicepresidente de Asinmet.

Avivando aún más la polémica, Totero agregó: “Me parece que hay voluntad  política de apoyar a las empresas locales. Esto lo hacen otras provincias también, por ejemplo a nosotros ir a trabajar a Neuquén o San Juan  nos cuesta horrores y muchos filtros, ni hablar de Córdoba o Buenos Aires. Entonces, esta obra que es de Mendoza mejor que la puedan hacer las empresas mendocinas”.

Senadora nacional por Mendoza, Anabel Fernández Sagasti.

En medio de esta situación la senadora nacional por Mendoza, Anabel Fernández Sagasti afirmó en radio Jornada “El dinero de Portezuelo del Viento es mendocino y para los mendocinos”. “Entendemos que es una obra que tiene que beneficiar a los mendocinos garantizando, claro está, la transparencia. Entiendo que hoy la pelota está en la cancha del gobierno provincial. El dinero de Portezuelo del Viento es mendocino y para los mendocinos” advirtió.

Ex gobernador de Mendoza, Celso Jaque.

El ex gobernador Celso Jaque que inició en su gestión allá por el 2011 un proceso de llamado a licitación que no llegó a buen puerto porque nunca consiguió que la Legislatura le aprobara un convenio firmado en el 2008 con la provincia de La Pampa para garantizarle, en medio de las obras de Portezuelo que incluía el trasvase al río Atuel, mínimo suministro al norte pampeano, también rescató la importancia de la obra. Señaló “el río más caudaloso de Mendoza es el río Grande y es el que que menos está regulado. Pienso que es una obra muy necesaria para Mendoza y los mendocinos pero al igual que en su momento establecimos con Vale, es clave defender el compre mendocino tanto para los materiales como para la mano de obra”.

Sin dejar de lado la prorroga propuesta por el gobierno, se decidió establecer como nueva fecha el próximo 3 de julio para la recepción de las propuestas. Y, sobre todo, el gobierno provincial destaca que todos van a poder ser parte de la obra. En este punto resulto fundamental que cualquier empresa que busque asociarse o ser incluidas como subcontratistas nominados y, por ende, necesitase interiorizarse de los detalles del proceso, el pliego pudo y puede consultarse sin costo alguno manteniendo abierta la posibilidad de presentar preguntas o aclaraciones al pliego durante siete meses. En ese sentido se recibieron cientos de consultas, sugerencias y pedidos de aclaración que fueron respondidos.

Cabe recordar que en Mendoza el último dique que se construyó fue hace dos décadas, Potrerillo, con un modelo de obra totalmente distinto, en ese momento cada obra satélite se licito de manera aislada de la oba principal. En ese sentido Cobos, fue claro: “Desde el punto de vista  estratégico y energético es esencial para la provincia, eso es lo principal. Pero, además, la obra está bien encarada en cuanto que se realiza todo  en un solo paquete y lo que prevé es la asociatividad de las empresas donde tiene prioridad los materiales mendocinos y las empresas mendocinas que están arraigadas. Algo que no se dice frecuentemente es que  el problema que tuvo Potrerillos es que se licitó la presa central y aparte se licitaron el camino, el acueducto, la obra sanitaria, la radicación de las viviendas. Esto genero solo demoras, trabas y gastos improductivos para la provincia”.

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