Se trata de Tatiana Yacarini, que habría sido quien viralizó el video de Gabriela Aberastain, expareja de su novio.

Los resultados preliminares de las pericias que se realizaron al celular, la computadoras de escritorio, la notebook y el disco rígido externo de la mujer acusada de viralizar un video íntimo de la profesora de fitness en San Luis complican su situación judicial.

La víctima es la profesora Gabriela Aberastain (36), conocida en la vecina provincia como la “Gringa”. El 13 de abril pasado radicó una denuncia contra su expareja, Diego Oliveri (40), y la que era su novia en ese momento, Tatiana Yacarini (42), por hacer pública una filmación sexual que la denunciante le había enviado a él cuando todavía eran pareja.

Si bien aún no se conocieron en profundidad los datos de las pericias del material hallaron en la casa de Yacarini, ya hay un adelanto, y se supo que la acusada estaría aún más complicada. 

“El material para la pericia ya está reunido en la División de Delitos Complejos del Poder Judicial de San Luis. El análisis preliminar realizado a los dispositivos permitió revelar que existe material que compromete a la acusada”, adelantó el fiscal Leonardo Navarini Busti.

Yacarini y Oliveri están siendo investigados por los delitos de amenazas, distribución indebida de correspondencia, que engloba las conversaciones en las redes sociales, y distribución de material pornográfico a menores de edad ya que el video también le llegó por privado al Instagram del hijo de Gabriela, que tiene 9 años.

“Se congelaron 14 cuentas de Facebook e Instagram desde donde se había estado difundiendo el video. Y se pudo comprobar que hubo otras que habían sido eliminadas de los dispositivos”, precisó el fiscal Navarini, quien se encuentra a la espera de que ambas empresas respondan los oficios judiciales para avanzar en la investigación.

Por su parte la División Delitos Complejos de la Policía provincial le ordenó a Facebook brindar datos vinculados a cuatro cuentas donde se filtró la filmación: se pidió especificar la información que permita la individualización de los usuarios que se encuentren registrados en dichas cuentas. A Instagram, en tanto, se le pidió identificar qué números de IP e ID están detrás de otras cinco cuentas.

“Es difícil que podamos acceder a esas cuentas eliminadas, pero sí podremos saber qué conversaciones y publicaciones fueron borradas de las cuentas que fueron congeladas”, explicó el fiscal.

De confirmarse esa información preliminar, el fiscal avanzará con las testimoniales que se han ofrecido y si hay mérito para llamar a indagatoria a los acusados, Navarini elevará el pedido al juez Juan Manuel Montiveros Chada, del Juzgado en lo Correccional N° 1.

A diferencia de otros casos de pornoextorsión, donde el que viraliza los videos es el hombre, lo que llama la atención es que la acusada de provocar esta situación fue otra mujer.

Lo que le sucedió a Gabriela, además, marcó un hito en la sociedad puntana ya que se convirtió en la primera víctima de género digital en llevar su denuncia a la Justicia. Al momento en que sucedieron los hechos, Tatiana estaba en pareja con Oliveri, ex novio de Gabriela. “Pensó que seguía con él y enloqueció”, contó en su momento Gabriela. 

De acuerdo al relato de la profesora de fitness, la mujer actuó enajenada por los celos al creer que ella aún seguía manteniendo una relación clandestina con Oliveri al enterarse de la existencia de un video, que en realidad era viejo. “Se lo había mandado a él cuando aún éramos novios”, contó.

El noviazgo entre Gabriela y Oliveri finalizó en octubre de 2018 y no transcurrió de la mejor manera. Hubo varias denuncias por violencia de género en el medio y hasta recibió un botón antipánico, según relató. Pero él la seguía llamando para pedirle una segunda oportunidad.

La defensa de Oliveri, a cargo del abogado Jorge Sosa, sostiene que el hombre no tuvo nada que ver: “Como Tatiana tenía la clave del celular de mi cliente era normal que siempre se lo revisara. Cuando descubrió ese video obsceno se lo reenvió a su teléfono y ahí se armó el escándalo. Mi cliente no tiene nada que ver”.