La deuda externa argentina, de la que todos hablan en estos momentos no es una cosa de ahora, es más vieja que la cuchara. Cuando Saavedra fue designado para dirigir la primera junta, le dijo a Moreno: “Che, Mariano, ¿Y ahora qué hacemos con la deuda externa?”

Desde ahí y con los sucesivos gobiernos que hemos tenido ¿Sufrido? La deuda se fue agrandando como el cambio climático o junto a él. Los chicos no encontraron la forma de cerrar eso que nos ataba a nivel internacional, y que dejaba al país en posición dorsal, por no decir otra cosa.

Porque los países o las instituciones o los tipos a los que le sobra la guita dijeron “Es embromado prestarle a un país que siempre está en deuda”, entonces se cuidan. Pero igual prestan porque necesitan hacer negocios y prestar un dólar para que te devuelvan cien no es mal negocio.

Uno entiende que lo que producimos los argentinos, que debería estar en el rubro del “haber” es menos de lo que necesitamos para vivir y entonces pedimos prestados, que está en el rubro “debe”. Debe de haber muchos casos como éste.

Ahí aparece el llamado “Riesgo país”, que es muy tenido en cuenta por los instituciones encargadas de ceder la mosca. No se dan cuenta de que el verdadero  riesgo país es vivir en la Argentina.

Entonces aparece el fantasma del Default y es grave, porque significa la cesación de pagos, es como decirle al que nos alquila el departamento, no puedo pagarle este mes, vuelva el mes que viene, con la absoluta seguridad de que el mes que viene tampoco va a tener para pagarle.

Como vamos a necesitar plata en el futuro ¿Quién le va a prestar a alguien que ni siquiera puede pagar el alquiler? Es embromado.

Ahí andan negociando los nuestros con los llamados fondos buitres que no tienen corazón tienen estómago y necesitan comer todos los días. Con ellos tenemos que arreglarnos y la cosa se está volviendo más difícil que bailar malambo con botas para la lluvia.

Deberíamos hacer algo para que se pueda solucionar este problema. Pero ni siquiera una vaquita alcanza para que el asunto se cierre con bien, deberíamos poner mil millones de dólares cada argentino para que la cosa se empareje y no creo que en la situación actual alguien pueda ofrecer esa plata.

Y ahí estamos, endeudados y sin poder hacerle frente a la deuda y con necesidad de contraer más deuda en el futuro. Estamos encerrados y lo peor es que estamos encerrados en un país que debe tanto.