Nos lamentamos sobre la leche derramada. Durante años muchos países, si no todos, le han dado muy poca, o nula, importancia a su sistema de salud. Total las enfermedades eran las habituales y para eso estaban medianamente preparados, pero no para recibir un golpe tan grande como es la pandemia del coronavirus.

Los hospitales tenían insumos suficientes para enfermedades convencionales y solamente en el norte del país se habían tomado precauciones con respecto al dengue, que sigue produciendo sus víctimas en la zona.

Pero para el rubro investigación no teníamos presupuestos genuinos que les permitieran a sus laburantes averiguar, testear, hacerles frente a enemigos que se amparaban en la sombra.

Por lo tanto muchos países no contaban (no cuentan) con los insumos necesarios para investigar. Leía de una empresa que tiene estudios bastante avanzados en torno al virus pero se quedó sin presupuesto y no puede seguir adelante. Está buscando donaciones para seguir su tarea. 

Todo gobierno tiene a su cargo responsabilidades que llenarían varias páginas de un manual de mando, pero sus principales son la educación, la salud y la justicia. Pues en cuestión de salud el mundo estaba con la guardia baja cuando azotó el mal.

Ahora es el ahora y no hay otra alternativa. Hay que encontrarle un remedio a la pandemia, un antídoto, una vacuna que nos haga sentir tranquilos, al menos amparados y para eso hace falta mucho trabajo y presupuestos sólidos que permitan un avance.

En muchos países se están realizando ensayos para encontrar un remedio al mal y son denodados los esfuerzos de los científicos por avanzar un poquito más todos los días.

Tendríamos que haberlo hecho cuando la paz reinaba, cuando las cosas se desarrollaban con normalidad. Ahora, no es que  sea demasiado tarde, pero se ha perdido un tiempo valiosísimo de estudio y eso es irrecuperable.

Todo para la salud, parece ser la consigna de hoy, pero debió ser la de ayer, entonces hoy no estaríamos soportando de una manera tan estricta las consecuencias de este bichito con corona.

Espero que sirva para que todos recapacitemos, y sobre todo los gobiernos, para que aquellos que están en los laboratorios y que tienen el virus en sus manos, puedan encontrar un agente que los borre de un solo plumazo.

Espero que, tomando la experiencia que hoy nos sacude, que en el día de mañana, cuando todo vuelva a ser como era, los hospitales, los sanatorios, los laboratorios y todos aquellos que están ligados con la salud tenga un tratamiento preferencial.

Porque lo que ocurrió puede volver a ocurrir y debemos estar preparados para salirle al frente antes de que el mal nos pinte la cara.

Se está trabajando en muchos lugares para remedar las consecuencias de un mal inédito, pues para esos lugares los mayores esfuerzos de los estamentos políticos para que puedan desarrollar su tarea con holgura y nos pinten una sonrisa en el rostro.

Hemos perdido tiempo y ahora no vale apurarse, hay que hacer las cosas medidamente, haciendo todas las pruebas que exige la situación, y cumpliendo todos los protocolos.

Estamos en manos de la ciencia, esperemos que, desde ahora, la ciencia ocupe el lugar que le corresponde.