Iker Casillas ha anunciado oficialmente su retirada tras cumplir su contrato con el Oporto, con el que levantó recientemente la Taça de Portugal. Pese a que la noticia ya se conocía, el mítico guardameta ha querido confirmarlo a través de sus redes sociales, donde ha publicado una emotiva carta donde se despide del deporte de su vida.

El portero, eso sí, seguirá ligado al mundo del fútbol. Ya anunció en su día su intención de presentarse a las elecciones de la Real Federación Española de Fútbol, si bien finalmente acabó retirándose por el adelanto electoral marcado por el Consejo Superior de Deportes. No obstante, no se descarta que pueda ser la cabeza de futuras candidaturas.

El ex del Real Madrid cuelga los guantes a sus 39 años, tras una trayectoria intachable entre el club blanco, la Selección Española y el Oporto. Su palmarés, envidiable, cuenta con dos Eurocopas, un Mundial, cinco Ligas, tres Champions, cuatro Supercopas, dos Copas del Rey, dos Supercopas de Europa o dos Ligas portuguesas (incluyendo la de esta temporada).

Además de la fotografía de texto adjunta, Iker Casillas quiso escribir otras líneas para despedir una carrera inolvidable: “Lo importante es el camino que recorres y la gente que te acompaña, no el destino al que te lleva, porque eso con trabajo y esfuerzo, llega solo y creo que puedo decir, sin dudar, que ha sido el camino y el destino soñado“.

Este ha sido su comunicado íntegro

Hola a todos,

Hoy es uno de los días más importantes y, a la vez más difíciles, de mi vida deportiva: ha llegado el momento de decir adiós.

Mi recorrido el mundo del fútbol empezó hace 30 años, ha sido un camino largo y, como todo camino, ha tenido momentos buenos y menos buenos, alegrías, pero también tristezas. En este momento de mi vida, y con perspectiva, puedo decir sin lugar a duda que ha merecido la pena.

he tenido la gran suerte de poder dedicarme profesionalmente a lo que me apasiona, me llena y me hace feliz: EL FÚTBOL.

Recuerdo cuando era un niño, y empezaba a jugar en los campos de tierra de mi pueblo, Navalacruz, en los campos de Móstoles o los de la antigua Ciudad Deportiva del Real Madrid, para después llegar a jugar en los estadios más importantes del mundo, y entre ellos, especialmente, en los que he desarrollado mi carrera profesional, el Santiago Bernabéu y Do Dragao.

Al echar la vista atrás me doy cuenta de lo afortunado que soy por todo lo conseguido y no me refiero solo a los títulos, sino a la parte humana.

Hoy es un día difícil, pero no un día triste, me considero un afortunado por haber llegado hasta aquí, por cómo he llegado, por haber conseguido todo lo que he conseguido, por todo ello… estoy feliz.

No quiero terminar sin dar las gracias a todos los que me habéis acompañado en este viaje:

A mi familia, por los sacrificios que hicisteis para que yo pudiese llegar donde he llegado y que me permitieron hacer realidad mis deseos. Vosotros sois partícipes de todo lo que he logrado a lo largo de mi carrera.

A mi mujer, y a mis hijos Martín y Lucas, gracias por todo vuestro apoyo, por todas esas horas que no he podido pasar a vuestro lado en este último trayecto de mi vida deportiva. Gracias por comprenderme y animarme a disfrutar de esta vida que elegí. Sin duda a vuestro lado todo es más fácil.

A mis clubes: el Real Madrid donde pasé toda una vida, me educaron, me vieron e hicieron crecer, por inculcarme sus valores y, en definitiva, por ser lo que soy.

Al FC Porto, por acogerme como lo hizo, por enseñarme a ver las cosas desde otro ángulo, a darme la oportunidad de conocer bien un club y una ciudad que me ha enamorado y siempre llevaré en el corazón. Siempre formaréis parte de mí.

A los presidentes de los clubes en los que jugado, por permitirme alcanzar todos mis sueños.

A mis compañeros de equipo, sin ellos nunca habría conseguido nada. Un equipo es la suma de todos y cada uno de sus componentes, remando en una misma dirección para conseguir un objetivo común.

A mis entrenadores, por confiar en mí, escucharme y enseñarme todo.

A los seleccionadores de las diferentes categorías de la Selección Española por convocarme permitirme formar parte del equipo de mi país y alcanzar los mayores triunfos.

A los seguidores de los equipos en los que jugado, por apoyarme y acompañarme, pero también por haberme exigido el máximo para conseguir la mejor versión de mí mismo.

a todas las personas que trabajaron y trabajan en los clubes en los que he estado por hacer nuestras vidas más fáciles.

a mis rivales y sus aficionados por el respeto que siempre me han transmitido y en el que yo siempre sentí por ellos.

A mis amigos de toda la vida, por eso, por aguantarme toda una vida. A los amigos que he ido forzando a lo largo de todos estos años, gracias por cruzaros en mi camino.

Estoy en deuda con todos y cada uno de vosotros, habéis sigo absolutamente vitales en toda esta aventura.

Pero, sobre todo, gracias al fútbol, por permitirme formar parte de él, por ser un deporte maravilloso, por permitirme vivir una vida llena de pasión y emociones, por darme momentos de felicidad, por hacerme crecer como deportista y como persona, por darme la oportunidad de conocer y compartir momentos con tantas y tantas personas increíbles. En definitiva, GRACIAS POR DÁRMELO TODO.

Lo importante es el camino que recorres y la gente que te acompaña, no el destino al que te lleva, porque eso con trabajo y esfuerzo, llega solo y creo que puedo decir, sin dudar, que ha sido el camino y el destino soñado.

Tengo claro que no es un punto y final, el viaje no acaba aquí. Esto sigue y seguro que pronto nos encontraremos de nuevo.

Hoy dejo atrás esos tres palos que me vieron crecer como portero, los que en cada momento me colocaron en mi sitio y me obligaron a mantener los pies en la tierra, esos tres palos a los que tanto debo y que seguro que echaré de menos. Y allí también os dejaré a vosotros, mis fieles aliados, allí colgaré los guantes“.