Este término se refiere a un dicho, acción y ocurrencia divertida y graciosa. Cuento, historieta, anécdota o de cualquier relato muy breve con la finalidad de hacer reír a la gente o de provocar una risa. Suceso o acontecimiento festivo y alegre. Acción de tipo burlesco para recrear el estado anímico o ejercitar el buen humor.

Por Jorge Sosa, Redacción Jornada

Hay chistes de distintas naturalezas. Están los chistes verdes que generalmente se meten con la actividad sexual de las personas. Están los chistes de salón que son finos como un cabello y no ofenden. Están los chistes tontos, que son realmente insulsos pero aún así despiertan una sonrisa.

Mucha gente vive pendiente del chiste. Son los “chistólogos”, los que no pueden estar sin contar alguno. Te encuentran y comienzan con sus decires chistosos y son capaces de no parar hasta que no haya pasado un buen tiempo.

Ahora con las redes sociales están los que permanentemente suben chistes a la red y son perennes aportadores de este tipo de dichos. No paran los locos.

Los chistes son abarcativos y bien pueden tomarle el pelo a un defecto físico de las personas o meterse con grandes personalidades del país y del mundo para realizar sus chanzas, que es uno de los subnombres del chiste.

Cualquier actividad desarrollada por el ser humano o por los animales son motivos reiterados de las acciones de los que andan con el chiste a flor de labios y hay que reconocer que hay algunos que son realmente ingeniosos.

Pero hay otro que son malos, que no dudan en meterse con personas, o grupos de personas para denostarlas a través de una salida ingeniosa.

Todavía es un misterio como nacen los chistes populares. En algún lugar deben nacer, porque no es fácil ponerse a elaborar un chiste, hay que tener mucha chispa para lograrlo. Por eso los chistes son, en general, de autores anónimos. Gente desconocida a quien se le ocurrió el chascarrillo (otro de los subnombres del chiste) y después, de boca en boca se generalizó.

Hay chistes que no necesitan palabras, basta con la acción corporal de aquellos que lo desarrollan. Un movimiento, un gesto, puede ser tomado como una forma de hacer reír y lo logran.

El chiste forma parte de nuestro quehacer cotidiano y a veces, cuando el chiste es malo, no sabemos cómo reaccionar, pero cuando es bueno puede que desate el nudo de nuestra carcajada y riamos a mandíbula batiente.

A veces se transforman en la categoría de cuento corto, necesitan un desarrollo y entonces el contador se explaya en detalles, algunos de su propia cosecha para llegar a la conclusión que busca. La conclusión el final del chiste es donde reside el golpe de ingenio, la luz que ilumina todo lo que se ha desarrollado. 

El chiste. Una acción que desarrollamos o escuchamos todos los días. Les voy a decir el chiste más corto: Había una vez…truz.

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