Editorial

El primer gobernador de Mendoza elegido por el voto popular en el marco de la Ley Sáenz Peña, de espíritu universal y garante del voto obligatorio y secreto, fue José Néstor Lencinas, en 1918. Ciento dos años después, el último y actual gobernador de Mendoza, Rodolfo Suarez, comparte con el histórico y legendario líder varios hechos: los dos son nacidos en San Carlos, ambos son radicales y les ha tocado ejercer la gobernación ante hechos globales tremendos: dos pandemias. 

A Lencinas, “El Gaucho”, como lo apodaban, le tocó lidiar con la pandemia más devastadora de la historia: entrado el siglo XX, en plena Gran Guerra que causó entre  1918 y 1919 cerca de 50 millones de muertos, denominada incorrectamente gripe española, fue causada por un brote del virus Influenza A del subtipo H1N1.2​, que mutara varias veces hacia formas más agresivas, y hacia distintos continentes.

En el país, el impacto fue mayor en las provincias del norte y Cuyo. Elevadas tasas de analfabetismo, sistemas sanitarios heterogéneos y fragmentados, entre los factores por los cuales la enfermedad produjo mayor cantidad de decesos en el interior. La cifra llegó a 15 mil fallecidos. Según varios historiadores, en Mendoza fueron 500 las víctimas fatales.

El propio gobernador Lencinas se enfermó y debió ausentarse algunos días. La Legislatura no sesionó por falta de quórum, la mayoría de los diputados estaban enfermos.

Prohibieron clases, misas, los salones de baile, los teatros, los cines y los prostíbulos. Las medidas fueron recrudeciendo a medida que el mal avanzaba.

José Néstor Lencinas

Hoy, un siglo después, a Rodolfo Suarez le toca conducir el gobierno con otra pandemia derivada de la enfermedad por coronavirus iniciada en 2019 (Covid-19), ocasionada por el virus coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo grave (SARS-CoV-2) 4​5​. 

Tomando medidas acertadas y conduciendo la crisis con seriedad y respeto a lo científico, en coincidencia con el Gobierno nacional, y con la gente respetando la cuarentena en sus hogares, con el beneficio de poder estar conectados por las amplias opciones que otorga la tecnología digital, que nos conmueve a todos como si fuera el apocalipsis. Las imágenes de Europa, Estados Unidos, Brasil o Ecuador son angustiosas: hospitales colapsados, ancianos abandonados, gente que comparte habitación con sus familiares muertos, caravanas de ataúdes recorriendo las calles, mientras las cifras de muertos crecen por día.

Pero a principios del siglo XX y ahora, a 20 años de comenzado el XXI, el punto es reflexionar sobre el hecho triste de que necesitamos una catástrofe para que podamos repensar las características básicas de la sociedad en la que nos encontramos.

En un marco muy particular, debido a la pandemia, Rodolfo Suarez brindó su mensaje a la Asamblea Legislativa, acompañado nada más que por el titular del Senado, el vicegobernador Mario Abed, y por el presidente de la Cámara de Diputados, Andrés Lombardi. El resto de senadores y diputados seguían el discurso a través de las pantallas digitales.

“A nadie escapa la situación excepcional que estamos atravesando”, fueron las primeras palabras del Gobernador, anticipando que su discurso estaría atravesado por el coronavirus, y les agradeció a todos los trabajadores que se han desempeñado durante la cuarentena.

El gobernador aseguró que quedan muchos días de lucha contra la pandemia, y resaltó que Mendoza fue uno de los primeros estados provinciales que redujeron el sueldo de sus funcionarios para adquirir insumos contra el coronavirus.

En un extenso mensaje planteó la reducción del gasto público con una Legislatura unicameral, anunciando que presentará un proyecto de reforma institucional con el que buscará poner en marcha una de sus principales promesas de campaña.

En ese marco lo más importante es que el gobernador manifestó que en la reforma estará excluida la reelección del gobernador, que ha sido siempre la traba para reformular la Constitución de Mendoza. Un gesto muy valorado al no aspirar a la reelección. 

Aseguró Suarez que también buscará incluir otros puntos, como el reconocimiento del derecho político al voto voluntario a jóvenes de 16 años y el derecho de los miembros de la fuerza policial a votar. También “la consagración de igualdad de oportunidades entre el hombre y mujer y la obligación en el Estado”.

Hay que destacar también algo muy esperado por la mayoría de la población: el hecho de asegurar que se buscará la eliminación de las elecciones legislativas intermedias y la ampliación del período ordinario de las sesiones.

En la oposición muchos opinaron acerca del anuncio del mandatario de reducir el gasto público y estuvieron de acuerdo con esta iniciativa, pero remarcando que “lo mejor es empezar por casa”. Claro, debe venir también un ajuste en los otros estamentos del Estado.

Otro que se destaca entre tantos temas planteados es la creacióndelConsejo Económico, Ambiental y Social. Suarez afirmó: “Que nos permita reconocernos en las diferencias y en las coincidencias para aunar esfuerzos. Mendoza lo necesita. Represento a un gobierno con iniciativas pero que, como ha quedado demostrado en hechos pasados, también sabe escuchar a la ciudadanía”. “Es un momento en el que necesitamos también instituciones públicas sólidas, aunque permeables a la inteligencia colectiva, para enriquecer las decisiones políticas. Sé que esto necesita de grandes consensos colectivos que mi gobierno de diálogo está dispuesto a propiciar y liderar, convocando a todos los sectores a discutir el futuro de Mendoza más allá de la crisis que atravesamos”, expresó el gobernador.

Ese concepto es muy importante en estos momentos porque una sociedad democrática no existe sin diálogo, que hace posibles los disensos pero también, y de manera sobresaliente, los acuerdos y consensos. Esa convivencia necesita que las actitudes cooperativas predominen sobre las conflictivas. Hay que evitar los compartimientos estancos.

El otro ítem valioso del mensaje es en el que se refirió a la obra más importante que tendrá su gestión: Portezuelo del Viento. Sostuvo que está en proceso de recepción de ofertas y que se pondrá en marcha antes de fin de año. Afirmó el gobernador que ese proyecto “será el puntapié para el relanzamiento de una estrategia de crecimiento de este sector que viene siendo postergado hace décadas no sólo en Mendoza sino en Argentina”.

Vale destacar la mención a la violencia laboral, al sostener que enviará un proyecto para que lo consideren los legisladores, que permita avanzar en los protocolos correspondientes. Destacó además que está avanzando en la actualización del protocolo sobre trabajo infantil y adolescente, y en la capacitación teórica y práctica de la Ley Micaela, para que en cada oficina del Estado haya perspectiva de género.

El gobernador anunció varios temas más y por supuesto hubo críticas desde la oposición, como ha pasado siempre con los discursos los primeros de mayo, aunque este fue tan atípico, ya que el mensaje fue virtual y las respuestas y réplicas fueron por las redes.

A Suarez se lo vio conforme con el resultado de su primera apertura de sesiones.

Luego tuvo que volver, como Lencinas en el 1918, a la dura rutina de manejar el control de la pandemia en Mendoza. El impacto de cualquier pandemia va mucho más allá de las vidas perdidas y la economía restringida.

La lucha contra el coronavirus pone en juego las reglas que rigen a la política, la economía y la sociedad. No hay cuestión que no esté afectada por las medidas tomadas para enfrentar esta crisis. La enseñanza que se están llevando los gobernantes es que la manera en que puedan pilotear la tormenta podría ser una bisagra para su futuro político.