ANÁLISIS

Para creer, el Tomba debe alejarse de los propios fantasmas que creó

Se viene la última oportunidad para sobrevivir en la primera división y, aunque no se dependa de si mismo, sí vale reflexionar puertas adentro qué es lo que pasa en este plantel.

Fabián Galdi

Esta semana asoma como la más compleja en dos décadas de la historia positiva que supo crear Godoy Cruz en primera división. Ya no se trata de buscar un cupo en las copas internacionales o en los playoffs del Torneo Clausura, sino que la realidad marca que el objetivo único es mantener la permanencia en la elite del fútbol argentino.

La expresión futbolística en cancha que irradia este equipo es la representación misma de la chatura y la inoperancia, tanto en volumen de juego como en combatividad. No pasa por el cuerpo técnico actual y quizás tampoco con los anteriores que hubo en esta temporada, sino en la conformación de un plantel donde se carece de jerarquía competitiva para una liga tan compleja como la argentina y en el que los propios futbolistas dan lo que pueden en esta etapa de sus respectivas carreras profesionales.

Para creer, el Tomba debe alejarse de los propios fantasmas que creó

Omar Asad tenía en claro que llegaba para recomponer como pudiese a un grupo de jugadores que debían revertir el magro presente en apenas cuatro semanas. No se le puede endilgar al "Turco" el hoy que refleja la tabla de posiciones, ya que heredó el saldo que habían dejado las participaciones de Esteban Solari y Walter Ribonetto, más allá de corto ciclo de Ernesto Pedernera.

En el ámbito interno, se sigue debatiendo y cuestionando el porqué de la desvinculación que tuvo Daniel Oldrá, quien empezó su proceso de alejamiento a fines del año pasado y nunca quedó del todo claro cuáles fueron los motivos reales de su egreso. La partida de un referente de tal dimensión, acompañado por sus colaboradores -también símbolos del "bodeguero"- aún no terminó de cerrar el duelo.

Para creer, el Tomba debe alejarse de los propios fantasmas que creó

En la plantilla actual sobra voluntad para torcer la historia, aunque esto no implica calidad asegurada para concretar lo que se busca. Ya desde la gestión Solari se advertía que el mediocampo de Godoy Cruz nunca encontraba su justo punto medio y que esa falencia se observaba nítidamente en muchos momentos del partido. 

Hubo pruebas en la zona medular con el arribo de Ribonetto y sucedió lo mismo, aunque en esta corta etapa creció la figura de Nicolás Fernández como el actor referencial y símbolo que podía juntar líneas para intentar asociarse a través de triangulaciones largas o cortas, además de penetraciones a la zona de definición. Sin embargo, nadie puede todo solo y todavía se espera que Pol Fernández recupere el nivel que supo haber tenido en su primer ciclo, porque en el actual está por debajo de su propia capacidad y el conjunto lo siente.

Para creer, el Tomba debe alejarse de los propios fantasmas que creó

De hecho, ante Atlético Tucumán, el "Expreso" parecía una formación anodina y sin la mentalidad fuerte para generar un plus de combatividad que le permitiera competir contra el rival en igualdad de condiciones. La figura de Santino Andino volvió a ser el ejemplo de lo que se debía hacer, pero con uno solo no alcanza.

¿Qué necesita el Tomba? Creer en sí mismo y no moverse en cancha deambulando sin brújula. Tamaño compromiso para Asad y sus colaboradores, quienes utilizan el método ensayo/error en las prácticas y a la espera de que los futbolistas sincronicen el mensaje que se les baja desde el punto de vista táctico para un mejor funcionamiento colectivo. De hecho, pocos DT hubieran aceptado el tener brasas ardientes en sus manos, pero tomaron el compromiso por su fidelidad con el club y su gente.

Se viene el momento clave y no se depende de sí mismo, pero puertas adentro será indispensable que el equipo no solo crea en su propias posibilidades, sino que las potencie y las demuestre en la cancha. De hecho, Aldosivi tampoco la tendrá fácil contra San Martín de San Juan, por lo que - desde ya- habrá que vencer a Riestra y luego esperar noticias desde Mar del Plata.

Primero y principal, el plantel debe alejar a los propios fantasmas que se fue creando y auto convencerse de que ha llegado la hora de demostrar si se da la talla o no, sobre todo ante su gente y en casa. Nada es imposible, pero la vergüenza deportiva se demuestra en todos los momentos y luchando hasta el último segundo.

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