La nieve llegó nomás. Es atrevida la nieve, no se da cuenta de que estamos en octubre y los días deben ser primaverales, con florcitas, pajaritos, arbolitos crecidos y todo lo que trae la primavera

Por Jorge Sosa, Redacción Jornada

Pero no, nevadas tardías. ¿Y qué culpa tiene uno que las nevadas se tarden? Es lo que deben de estar preguntándose los productores de plantaciones que resultaron afectadas por el fenómeno.

Ya habían amenazado con esto los organismos que se encargan de otear el clima  y ocurrió nomás. El cielo se vino abajo con un manto blanco y entonces todo retrocedió a julio. Es más, en lugares en donde en invierno no había nevado ahora sí nevo. Contradicciones que tiene el clima y no es la primera vez que ocurren.

Recuerdo un septiembre cuando nevó en la ciudad de Mendoza y uno estaba regocijado de ver la ciudad toda vestida de blanco. Fue un verdadero espectáculo

Las golondrinas que ya habían llegado por estos lados al ver la nieve dijeron: ”Nos equivocamos de destino, esto debe ser Groenlandia”.

La nieve siempre nos viene bien a los mendocinos porque su estructura de agua prevé una buena temporada hídrica en la provincia y eso tiene que ser una buena noticia para nosotros.

Fue la última nevada de la pandemia. Bueno, no estoy seguro, porque como anda la cosa puede que en el invierno del otro año sigamos apreciando la nevada a lo lejos y con tapabocas. 

Pero no ha de durar mucho este chaparrón níveo que hemos recibido a destiempo, volverá octubre a adquirir su  fisonomía y tornaremos a los días con el calorcito subido  y vamos, a quitarnos ropa de encima.

¿Cómo será pasar un verano con la pandemia encima? Ha de ser nuestra primera experiencia y seguramente traerá sus inconvenientes fuera de lo habitual.

Comenzarán a funcionar al máximo los aires acondicionados haciendo que nosotros la pasemos bien pero no nuestras cuentas porque la facturas de las empresas energéticas han de ser realmente abultadas y en estos tiempos, no hay bolsillo que aguanten.

Los ventiladores entrarán a decir que no con sus movimientos y recibiremos aisladas corrientes de un aire vivificante con sus idas y vueltas.

Es probable que haya delivery de hielo y que muchas veces durmamos adentro de la bañadera. Al calor hay que combatirlo y no son muchas las armas que tenemos a mano.

El problema serán las piletas. Ahí si que vamos a valorar toda la importancia que tienen las “Pelopincho”, porque esas se pueden poner en el patio por más pequeño que el patio lo sea. Pero aquellas piletas populares, la de los clubes y balnearios van a estar canceladas para el público en general y no habrá posibilidades de hacer ejercicios en el agua mientras uno se refresca.

Las heladerías estarán de parabienes  y tal vez puedan recuperar algo de lo que han perdido en estos últimos meses.

Ha de ser un verano distinto, de todos modos. Salir a la calle con ese solazo que suele exhibir el cielo de Mendoza y con tapabocas no ha de ser de ninguna manera reconfortante.

Vayamos haciendo un lugar adentro de la heladera, tal vez lo necesitemos para acomodar nuestro cuerpo.



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