Dos años de contrato y 9 millones netos por cada una de esas temporadas. A ese acuerdo llegaron el Atlético y Luis Suárez para que el punta uruguayo acabara vestido de rojiblanco. Era el elegido para ocupar el lugar de Álvaro Morata... hasta que Bartomeu, presidente Azulgrana, rompió el acuerdo con el uruguayo.

Un acuerdo apalabrado de finiquito, anunciado por el entorno directo del Barça, al que sólo le faltaba la firma para que Suárez tuviera la carta de libertad bajo el brazo. Un acuerdo por el que el todavía delantero centro del club se llevaría una parte del año que le queda de contrato. Un acuerdo que, en las últimas horas, ha saltado por los aires ante la negativa del presidente barcelonista de que se vaya al Atlético… cuando los del Metropolitano no estaban en la lista inicial de clubes a los que el internacional uruguayo no podía ir en un principio.

De hecho, le ha dicho al punta que si quiere irse al Atlético que no le abonará lo pactado, lo que ha provocado el enfado monumental de un jugador que entiende que se rompe lo acordado (sólo faltaba la firma) de que el club le abonaría parte del contrato firmado.

La postura del Atlético es inamovible ante la nueva situación. No habrá una oferta al alza para compensar el dinero que dejaría de llevarse Luis Suárez del Barça porque no pueden elevar esa oferta ante su delicada situación económica. “No está descartado”, deslizan desde la entidad pero reconocen que este nuevo escenario provoca la entrada de otras alternativas.

Y es ahí donde Cavani es el que cobra especial fuerza por ser un viejo objetivo (estuvo apalabrado en enero) y por su condición de jugador que está libre y puede negociar con quién quiera sin necesidad de pagar traspaso. El culebrón escribe una nueva página en la nadie sabe quién será finalmente el delantero que disponga SImeone a sus órdenes las próximas semanas.