El empobrecimiento es general, la serie de devaluaciones rige para todos, pero a veces en ese río revuelto en que puede resumirse una crisis, hay pescadores más contentos que otros.


En estas últimas horas he asistido a torpes sorpresas en Mendoza, en distintos ámbitos y con impar efecto sobre una realidad en la que la intrascendencia también ha dejado al gran río mucho más seco (sumado a la desertificación en aumento, que hoy ya es parte de los peores problemas a enfrentar).


Empecemos por el final, tan cantado como aburrido: varios diputados y senadores del PJ decidieron que como la crisis no es tan importante, debería efectivamente serlo, así los votantes los entienden y quizá así algún día los elijan para gobernar. Pero hasta que eso ocurra actúan según el adagio del populismo en la oposición: “cuanto peor, mejor”.


Este grupo de especuladores (o legisladores) ha decidido votar todo lo contrario a lo que ellos mismos alientan para “su” administración flamante en la Nación. ¿Resultado de la ingeniería política? Mendoza no podrá tomar deuda ni encarar un plan de obra pública -ni siquiera el más austero- durante 2020. ¿Por qué avanzar, si es más fácil retroceder?


Como los teros: cacarean en un lugar, pero ponen los huevos en otro distinto. En general, los huevos van a una canasta con mucha forma de propia y/o familiar. Eso sí: no podes sacarles de la boca la mancillada palabra “solidaridad”.


Otro caso insólito de la Mendoza al revés: la presencia de Evo Morales. Si alguien entiende que un expresidente acusado de hacer fraude puede ser motivo de un Honoris Causa universitario posiblemente sea debatible. Lo que no es debate es que Morales recurrió a la minería como motor de reactivación económica de su país, mérito que nadie podría quitarle. No solamente apeló a la explotación de litio, sino cobre, plata, oro y estaño.


¿Quiénes son los anfitriones de Morales en Mendoza? Grupos que acá en Mendoza se oponen al desarrollo de la minería. Es decir: si Evo Morales fuera gobernante en Mendoza no podría haber protagonizado ningún “milagro” económico. La militancia del pobrismo es alarmante.


Más que gente al revés, se trata de casos mejor relacionados con la psicología que con la política o la economía.


Los “defensores” del agua, en estos momentos, parecen protectores de dinosaurios. Custodios de una postura con la que nadie sensato está en desacuerdo. Hasta el momento, el 100% de la población defiende el agua. El punto es cómo.


Lo más facilongo es hacerse el copado (o el artista) y andar con carteles por donde sea creyendo que la portación de material publicitario en este sentido alcanza para frenar una sequía estructural.


Ya vemos que aun sin minería el agua no alcanza para todos. Y las reservas decrecen en una constante perturbadora.


Otra actitud, entiendo, es perfilar una visión de desarrollo modificando el paradigma, según los tiempos.


Nada más conservador y de derechas que aferrarse a las postales del pasado. Se requiere una actitud más inteligente, dinámica, abierta y comprometida en el presente, con perspectiva de futuro. ¿Seremos capaces?


Tampoco los actores de la industria del vino se han mostrado competitivos. O sí: pero entre ellos, enfrascados en peleas personales, asuntos menores, muy lejos de la gravedad de una industria pauperizada. Después ellos mismos se preguntan por qué el vino de Chile gana mercados, aumenta volúmenes y es una fuerza de producción que genera empleo. Y, obviamente, se enojan con el gobierno de turno. Muchos deberían bajarse del poni y pensar más en el conjunto que en su patio trasero.


La última paradoja es más general. Se relaciona con el índice económico llamado Riesgo País. A muchos, hace 6 meses los enloquecía el aumento cotidiano. Explicaban sus razones, muchas de las cuales eran razonables, en tanto este indicador es vital para la credibilidad económica de un país. ¿Lo deciden 4 tipos? Sí, más o menos, pero no son 4 gatos locos sino personas con verdadera influencia sobre las inversiones y el universo del crédito internacional. ¿Es democrático? No. ¿Es decisivo? Sí.


Ayer, el Riesgo País de Argentina fue el más alto de los últimos 15 años.

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