En los 287 párrafos de su nueva Encíclica, “Fratelli tutti” (Hermanos todos) el papa Francisco repasa temas sociales, políticos y económicos con eje en la “fraternidad y la amistad social”

Télam 04/10/2020 Ciudad del Vaticano: En los 287 párrafos de su nueva Encíclica, “Fratelli tutti” (Hermanos todos) el papa Francisco repasa temas sociales, políticos y económicos con eje en la “fraternidad y la amistad social”.

Propiedad privada

“El derecho a la propiedad privada sólo puede ser considerado como un derecho natural secundario y derivado del principio del destino universal de los bienes creados, y esto tiene consecuencias muy concretas que deben reflejarse en el funcionamiento de la sociedad” (párrafo 120).

Populismo

“En ciertos contextos, es frecuente acusar de populistas a todos los que defiendan los derechos de los más débiles de la sociedad” (párrafo 163).

Doble vara

“Guerras, atentados, persecuciones por motivos raciales o religiosos, y tantas afrentas contra la dignidad humana se juzgan de diversas maneras según convengan o no a determinados intereses, fundamentalmente económicos. Lo que es verdad cuando conviene a un poderoso deja de serlo cuando ya no le beneficia” (párrafo 25).

Mercado

“El mercado solo no resuelve todo, aunque otra vez nos quieran hacer creer este dogma de fe neoliberal. Se trata de un pensamiento pobre, repetitivo, que propone siempre las mismas recetas frente a cualquier desafío que se presente” (párrafo 168).

Deuda

“El pago de la deuda en muchas ocasiones no sólo no favorece el desarrollo, sino que lo limita y lo condiciona fuertemente. Si bien se mantiene el principio de que toda deuda legítimamente adquirida debe ser saldada, el modo de cumplir este deber que muchos países pobres tienen con los países ricos no debe llegar a comprometer su subsistencia y su crecimiento” (párrafo 126).

Brecha de género

“De modo semejante, la organización de las sociedades en todo el mundo todavía está lejos de reflejar con claridad que las mujeres tienen exactamente la misma dignidad e idénticos derechos que los varones. Se afirma algo con las palabras, pero las decisiones y la realidad gritan otro mensaje. Es un hecho que «doblemente pobres son las mujeres que sufren situaciones de exclusión, maltrato y violencia, porque frecuentemente se encuentran con menores posibilidades de defender sus derechos»”. (párrafo 23)

Paz

“Quienes pretenden pacificar a una sociedad no deben olvidar que la inequidad y la falta de un desarrollo humano integral no permiten generar paz” (párrafo 235).

Polarización política

“Hoy en muchos países se utiliza el mecanismo político de exasperar, exacerbar y polarizar. Por diversos caminos se niega a otros el derecho a existir y a opinar, y para ello se acude a la estrategia de ridiculizarlos, sospechar de ellos, cercarlos” (párrafo 15).

Libertad de empresa

“El derecho de algunos a la libertad de empresa o de mercado no puede estar por encima de los derechos de los pueblos, ni de la dignidad de los pobres, ni tampoco del respeto al medio ambiente” (párrafo 122).

Política

“La fragilidad de los sistemas mundiales frente a las pandemias ha evidenciado que no todo se resuelve con la libertad de mercado y que, además de rehabilitar una sana política que no esté sometida al dictado de las finanzas, «tenemos que volver a llevar la dignidad humana al centro y que sobre ese pilar se construyan las estructuras sociales alternativas que necesitamos»” (párrafo 168).

Deuda, pena de muerte y reforma de la ONU, temas de la nueva encícilica

El papa Francisco analiza en su nueva Encíclica “Fratelli tutti” (Hemanos todos) los condicionamientos que “fuertemente” provoca el pago de la deuda sobre las economías de muchos países, al tiempo que se muestra favorable a una reforma de las Naciones Unidas que asegure “la protección de los Estados más débiles” y reafirma su rechazo a la guerra y a la pena de muerte.

“El pago de la deuda en muchas ocasiones no sólo no favorece el desarrollo, sino que lo limita y lo condiciona fuertemente”, plantea con énfasis el Papa en el quinto de los ocho capítulos de la Encíclica, titulado “La mejor política”.

Jorge Bergoglio sostiene en esa dirección que “si bien se mantiene el principio de que toda deuda legítimamente adquirida debe ser saldada, el modo de cumplir este deber que muchos países pobres tienen con los países ricos no debe llegar a comprometer su subsistencia y su crecimiento”.

En otro punto del escrito, el Papa advierte sobre los procesos de desintegración que se dan a nivel global y sostiene que “hay países poderosos y grandes empresas que sacan rédito de este aislamiento y prefieren negociar con cada país por separado”.

“Por el contrario, para los países pequeños o pobres se abre la posibilidad de alcanzar acuerdos regionales con sus vecinos que les permitan negociar en bloque y evitar convertirse en segmentos marginales y dependientes de los grandes poderes”, plantea en la Encíclica para la que se sintió “especialmente estimulado” por el documento que firmó en 2019 sobre la “fraternidad y la paz” con el Gran Imán Ahmad Al-Tayyeb, máxima autoridad del Islam suní.

“Hoy ningún Estado nacional aislado está en condiciones de asegurar el bien común de su propia población”, amplía en esa dirección Francisco, quien como Papa ya se ha pronunciado varias veces a favor de los procesos de integración latinoamericanos en la denominada “Patria Grande”.

En otro pasaje, el pontífice analiza cómo “algunos nacen en familias de buena posición económica, reciben buena educación, crecen bien alimentados, o poseen naturalmente capacidades destacadas” y que “seguramente no necesitarán un Estado activo y sólo reclamarán libertad”.

“Pero evidentemente no cabe la misma regla para una persona con discapacidad, para alguien que nació en un hogar extremadamente pobre, para alguien que creció con una educación de baja calidad y con escasas posibilidades de curar adecuadamente sus enfermedades”, recuerda.

“Si la sociedad se rige primariamente por los criterios de la libertad de mercado y de la eficiencia, no hay lugar para ellos, y la fraternidad será una expresión romántica más”, advierte luego en al escrito para el que, reconoce, se sintió inspirado por Martin Luther King, Desmond Tutu y Mahatma Gandhi, entre otros.

Retomando sus posturas de fuerte crítica a la era prepandemia, el Papa denuncia también que “guerras, atentados, persecuciones por motivos raciales o religiosos, y tantas afrentas contra la dignidad humana se juzgan de diversas maneras según convengan o no a determinados intereses, fundamentalmente económicos”.

“Toda guerra deja al mundo peor que como lo había encontrado”, remarca el Papa en otro pasaje del texto para agregar que “la guerra es un fracaso de la política y de la humanidad, una claudicación vergonzosa, una derrota frente a las fuerzas del mal”.

Luego, Francisco sostiene que, además de la guerra, “hay otra manera de hacer desaparecer al otro, que no se dirige a países sino a personas. Es la pena de muerte”.

Otro mensaje presente en la Encíclica se refiere a la reforma de las Naciones Unidas que pide el Papa para que la organización multilateral promueva la fuerza del derecho sobre el derecho de la fuerza, favoreciendo “el cuidado de un bien común realmente universal y la protección de los Estados más débiles”.