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Sergio Levinsky
Por Sergio Levinsky, desde Barcelona

Grondona dice que se va en 2015 el día del Qatargate

¿Casualidad o causalidad? Justo el día en el que el presidente de la AFA, Julio Grondona, parece abandonar su condición de sempiterno, en Europa estalló el “Qatargate” con una fuerte investigación de la revista France Football, que involucra a muy buena parte de la dirigencia de la FIFA en la compra de votos para que el país asiático ganara la sede para el Mundial 2022.

Grondona le dio una entrevista a una radio de Buenos Aires en la que anunció que en 2015, cuando finalice su mandato, considerará que su ciclo, que llegará a los 36 años de mandato, estará concluido, y aunque dice sentirse bien, admite que si pudiera irse ahora mismo, lo haría.
El titular de la AFA, que asumió la presidencia en 1979, y que permaneció en el cargo al mismo tiempo que la última dictadura y varios gobiernos democráticos de distinto color, comentó que las cosas cambiaron desde la muerte de su esposa, Nélida Pariani, durante 2012, y que hasta se despojó del conocido anillo con la más que sugestiva frase “Todo Pasa”.
A partir de este anuncio, fuerte pero no tan sorpresivo para el ambiente del fútbol que conocía que en éste último período, el noveno de su mandato de forma consecutiva, había desligado cierto poder en manos de varios dirigentes, comenzaron los rumores por su sucesión entre Alejandro Marón (Lanús), su hijo Julio (Arsenal), Germán Lerche (Colón de Santa Fe), y a la que se suman desde Juan Sebastián Verón hasta Marcelo Tinelli y el propio Aníbal Fernández.
La larga gestión de Grondona en la AFA podría recordarse en una enciclopedia de varios tomos, pero se destaca la cultura prebendaría con los clubes, el enriquecimiento mayúsculo de la institución con métodos opacos mientras las distintas entidades entraron en situaciones de quiebra, la absoluta prioridad al negocio, siempre todo amparado desde la FIFA en la que es vicepresidente primero con una alta cuota de poder, y la muerte de 169 personas, víctimas de la violencia organizada, sobre un total histórico de 271, según estadísticas de la ONG “Salvemos al Fútbol”.
Grondona se supo mover siempre al compás de cada gobierno de turno, leyendo con rapidez y viveza cada contexto político mejor que nadie, pero contando también con la contención de la FIFA, lo que le ayudó en cada posibilidad de ser intervenido desde la política nacional.
En 2009 dio un vuelco espectacular entre sus aliados, al quitarle los derechos del fútbol al Grupo Clarín para dejarlos en manos de la TV estatal en lo que se dio en llamar “Fútbol Para Todos”, luego de veintitrés años en los que en muchos casos hubo que pagar para ver los partidos importantes y hasta a la selección nacional.
Desde hace ya muchos años, Grondona alternaba el edificio de la calle Viamonte, en el centro de Buenos Aires, en el que se encuentra la AFA, con el lujoso hotel Baur Au Lac, en Zurich, para concurrir a la FIFA, donde concentra un enorme poder al punto de autodenominarse “vicepresidente del mundo” y fue el encargado de levantar la mano del actual mandatario suizo Joseph Blatter cuando se impuso en la votación por primera vez, justo antes de comenzar el Mundial 1998, y quien anunció hace meses su nueva reelección, ya con una voz más lenta y apagada.
Casualmente o no, justo en el mismo día en que Grondona anunciaba su salida de la AFA para 2015, la prestigiosa revista “France Football” conmovía al mundo futbolístico con un informe de veinte páginas sobre lo que denominó “Qatargate” en el que da a entender cómo las distintas pruebas que se van obteniendo conducen a concluir que los votos para la obtención de la sede mundialista de Qatar para 2022 fueron comprados.
En esa votación participó Grondona junto a otros presidentes de federaciones sudamericanas y el de la Confederación del continente, el paraguayo Nicolás Leoz, e involucra directamente al presidente de la UEFA y postulante a la FIFA, el ex futbolista Michel Platini, al ex presidente francés Nicolás Sarkozy, así como al presidente del Fútbol Club Barcelona, Sandro Rosell.
Lo llamativo de la información brindada por “France Football” en el número aparecido ayer en Francia es que apenas veinte días atrás, la revista organizó junto a la FIFA una gala en Zurich para la entrega del premio “Balón de Oro FIFA World Player”, que ganó por cuarta vez consecutiva, en un hecho histórico, el argentino Lionel Messi, y a la que asistió Jornada entre los escasísimos medios argentinos presentes en aquella velada.
“Todo lo que sucede en la FIFA desde hace décadas es la cultura del deporte podrido”, le dijo a France Football el ex dirigente Guido Tognoni, que pasó trece años en la entidad. “Se trata –afirmó- de una pequeña mafia con acuerdos entre amigos, puestos en los comités para aplacar a los enemigos. El dinero a llevado a algunos a llenarse los bolsillos en los últimos años”,
Apenas semanas después de la gala, en la que la revista y la FIFA subieron juntos al escenario y televisado al mundo entero, aparecía esta sugestiva investigación sobre Qatar 2022 que promete mucho más.

 

Claves: Sergio Levinsky