Sergio Levinsky · Por Sergio Levinsky

Argentina explotó su mejor cara ante Chile

Diario Jornada | Martes, 16 de Octubre de 2012 : 00:59

Muchos, entusiasmados, envalentonados por los últimos resultados positivos y en especial, por la capacidad tremenda del ataque, vislumbraban ya una goleada en Santiago ante Chile por la décima fecha (primera de las revanchas) del grupo sudamericano clasificatorio para el Mundial 2014.

Sin embargo, el equipo argentino, que terminó ganando 1-2 y que pudo también golear en algunos pasajes, sufrió mucho más de lo que indica el resultado y por la racha positiva y lo ocurrido en el Estadio Nacional, los tres puntos terminan siendo fundamentales para llegar al Mundial de Brasil cuanto antes, pero dejan muchas cuestiones para analizar.
Este equipo de Alejandro Sabella depende demasiado del genio de Lionel Messi y sus acompañantes, todos de gran nivel, en el ataque (Sergio Agüero, Angel Di María y Gonzalo Higuaín), pero no se decide a armarles una estructura que permita atravesar los noventa minutos en paz.
Tal vez sea por falta de tiempo de trabajo, o por una excesiva influencia del director de Selecciones Nacionales, Carlos Bilardo, o por la creencia de que en este momento, lo que valen son sólo los resultados, el equipo argentino viene optando por ceder la iniciativa a los rivales, especialmente cuando juega de visitante y no tiene la obligación de llevar las riendas de los partidos, y hacer pesar su tremenda eficacia ofensiva, ante cada posibilidad de contragolpear.
En este sentido, el equipo argentino es como el noqueador en boxeo. No necesita mucho y entonces, como sabe que con una mano pesada puede dormir al rival, apuesta demasiado a eso, a sabiendas de que le puede costar caro y que en pleno proceso defensivo, tal vez el contrario tenga algún golpe impensado.
¿Vale la pena arriesgar tanto? Todo indica que por ahora sí, si nos atenemos a los resultados de 2012 y al liderazgo, ahora cómodo (a tres puntos de distancia del inmediato seguidor, Ecuador y a ocho del quinto, que debe jugar un repechaje) en la tabla de posiciones del grupo.
Sin embargo, seguimos creyendo que la mejor manera de defenderse es teniendo la pelota y a partir de una filosofía de juego, cualquiera sea ésta. Una idea futbolística, un plan, pero siempre a partir del balón y no de depender de lo que haga el rival.
Para ser más efectivos, trasladamos la hipótesis: ¿qué hubiera pasado, con este mismo esquema de anoche, si el rival hubiese sido España, en vez de Chile, o Alemania, o esta Colombia de José Pekerman? Seguramente, el sufrimiento habría sido mucho mayor.
Si el equipo chileno no le hizo más daño al argentino en los primeros treinta minutos fue simplemente por una sumatoria de ineficacia propia en los últimos metros, y la buena actuación en general de Sergio Romero y los dos marcadores centrales, Federico Fernández y Ezequiel Garay, en la defensa.
Del otro lado, sucedió todo lo contrario. El ataque argentino dispuso de muchísimos menos posibilidades, pero el porcentaje de eficacia fue mayúsculo, con una genialidad de Messi (una vez más) en el primer gol, con pisadita incluída, y la potencia de Higuaín, en el segundo, tras pase perfecto de Di María. Y hasta pudo llegar un tercero, en una jugada de Agüero entre dos rivales, que terminó con la pelota en el poste de Pinto. Y todo, en el primer tiempo.
El equipo argentino sufrió porque prefirió depender de lo que hiciera Chile. Le cedió la iniciativa para esperarlo y contragolpear, pero se encontró con el problema de que con este esquema de sólo tres volantes, de los cuales sólo uno siente la marca (Javier Mascherano) y en su equipo juega de marcador central, y además, no bloqueaba por las puntas, por donde llegó el mayor peligro, especialmente por la derecha, con Mauricio Isla aprovechando que Pablo Zabaleta no se siente tan cómodo por allí pero lo hizo para facilitar el trabajo de la otra punta de Hugo Campagnaro.
Ya con el 0-2 del primer tiempo, el descanso parece que sirvió para que Sabella acomodara las piezas, congelara el partido, y aumentara el vallado defensivo retrasando aún más sus líneas más ofensivas.
Esto generó que Chile ya no llegara igual, y Argentina resignara contragolpes en pos de mantener la diferencia. Así fue que ante la lesión de Higuaín, el director técnico optó por el ingreso de un corredor (aunque limitadísimo con la pelota) como Pablo Guiñazú, y por el de José Sosa por Di María, para ir hacia el conservador 4-4-2 original, ahora con Hernán Barcos por Sergio Agüero.
Y pruebas al canto, fue en ese momento, con dos líneas de cuatro aguantando, corriendo y bloqueando, cuando llegó el gol chileno, por intermedio de Felipe Gutiérrez, cuando quedaba poco más de un minuto y medio y las brevísimas ilusiones de los trasandinos generaron un pequeño sufrimiento inútil.
Al fin de cuentas, el seleccionado argentino se llevó un triunfo de Santiago por haber sacado a relucir su mejor cara, la del ataque demoledor, posponiendo el debate de casi todo lo demás, que algún día le puede pasar factura.
Por ahora, todas son sonrisas y el genio de Messi luce en todos los estadios. No estaría mal acompañarlo con una idea futbolística, con mejor trato de la pelota, con no depender tanto de los rivales de turno.
El Mundial está muy cerca.

Diario Jornada Mendoza

Sergio Levinsky

Periodista y sociólogo argentino. Trabajó en Clarín, El Gráfico, Humor, El Cronista, canales de TV América, en los diarios El País y El Mundo (Madrid) y Cadena SER (España). Actualmente es columnista de Jornada y de Yahoo (Japón), y colabora para medios como FIFA Magazine.


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