Sergio Levinsky · Por Sergio Levinsky

El Clásico Rioplatense en Mendoza y con mucho en juego

Diario Jornada | Viernes, 12 de Octubre de 2012 : 10:16

Hoy a las 21 horas, Mendoza se dará el gran gusto de albergar, en el estadio mundialista Malvinas Argentinas, uno de los clásicos más importantes y más ricos del mundo del fútbol y por tres puntos fundamentales con miras a la clasificación para el Mundial de Brasil 2014.

Nada menos que los seleccionados de Argentina y Uruguay.

Cada uno con lo suyo, con sistemas parecidos (los dos con una línea de cuatro defensores, tres atacantes cada uno, aunque dispuestos de distinta forma), con algunas características diferentes, pero con todo lo que significa una enorme rivalidad y el hecho de que hace poco más de un año, los "celestes" eliminaron a los argentinos en Santa fe, por los cuartos de final de la Copa América que terminaron ganando y dejando una nueva frustración de este lado del Río de la Plata.

Las bases de aquel enfrentamiento son las mismas, pero varias cosas cambiaron del lado argentino. Alejandro Sabella reemplazó como director técnico a Sergio Batista, y fue buscando disminuir el número de jugadores convocados para ir armando un equipo titular que lentamente se fue consolidando y que, casi, se puede repetir de memoria.

No sólo eso consiguió el entrenador, de bajo perfil, educado, respetuoso de las opiniones, además de haber sido un excelso jugador en los años setenta y principios de los ochenta. Logró nada menos que la comodidad y la naturalidad de Lionel Messi, el mejor jugador del mundo, que además de aceptar la capitanía como consecuencia lógica de su consolidación en el equipo, está rindiendo de manera extraordinaria, soltándose por completo, sin la mochila de la presión que antes arrastraba por tener que parecerse al del Barcelona ante su público.

Hoy, eso ya no hace falta. Nadie lo discute, todos lo animan, lo quieren y su rendimiento es óptimo, rodeado también de muchos compañeros que sintonizan su misma onda, y que en algunos casos, ya jugaron con él en la selección sub-20 que ganó el Mundial Juvenil de Holanda en 2005.

¿Qué podrán ver los mendocinos en el estadio y el resto de los argentinos y los aficionados al fútbol en general por la TV? Seguramente un ataque demoledor de los "cuatro fantásticos" que Sabella dispone entre los titulares: además del genio de Messi, Angel Di María (algo retrasado para colaborar con Javier Mascherano y Fernando Gago en la contención), Gonzalo Higuaín y Sergio Agüero.

La línea de volantes de recuperación parece ya fija, aunque la duda persiste no sólo viendo cada semana a Mascherano en el Barcelona brillando como defensor, sino que justamente algunas dudas en la zaga central albiceleste, cuando la pelota corre por abajo, en el caso de Federico Fernández y Ezequiel Garay, hacen pensar en lo que podría ser el aporte más experimentado del ex jugador de River Plate, si jugara más retrasado y se ofreciera como salida clara y con el balón dominado.

La otra cuestión que aparece alrededor del seleccionado, en los últimos tiempos, está relacionado con la actitud y la coherencia en la filosofía de lo que se pretende como equipo. La frustrante experiencia con los jugadores del fútbol local días pasados en Goiania ante un mediocre Brasil, cuando nueve de ellos se escudaron detrás de la línea de la pelota con el único objetivo de contener a su rival, indica que no se tiene una línea del todo definida y que Sabella podría apelar a recursos como éstos en algunos casos, y no sólo con aquellos jugadores sino, por lo visto en Lima ante Perú en el anterior compromiso clasificatorio, con los mejores elementos.

Es altamente preocupante, entonces, que el seleccionado argentino pueda alternar partidos (como tal vez el de esta noche) con cuatro atacantes capaces de llegar una y mil veces al arco rival, con otros en los que, sin empachos ni autocríticas, se cuelgue del travesaño con explicaciones variopintas.

Se llegó a sostener que Brasil llegaba con mejores condiciones por tener una liga más poderosa en lo económico y en el caso del director de Selecciones Nacionales, Carlos Bilardo, que no fue consultado para estos dos cotejos previstos para cada año, lo cual deja entrever que su función en la estructura es absolutamente cuestionable y esto mismo también nos indica que la coherencia alrededor del equipo nacional no es lo que abunda.

Sería bueno fortalecer la rica historia del fútbol argentino entendiendo que son los demás los que deben temer a las estrellas del equipo nacional y un estilo definido que es el que logró el respeto y la admiración internacional en vez de pensar en función de los rivales de turno y mucho menos, salir a la defensiva temiendo lo que los contrarios pudieran realizar.

Es en este contexto, y aún así con el liderazgo del grupo sudamericano, en el que esta noche se terminará la primera ronda ante un equipo uruguayo más necesitado de puntos que el local, y que llega luego de dos malos encuentros (un inesperado 4-0 en contra ante Colombia y un 1-1 ante Ecuador, en el estadio Centenario, mucho más cercano a una derrota que a un triunfo).

Sin embargo, puede decirse que este equipo uruguayo, campeón de América y con cracks en su defensa y principalmente en su ataque, con Diego Forlán, Edinson Cavani y Luis Suárez, tiene la coherencia de la continuidad y la seriedad en el trabajo de su director técnico, Oscar Washington Tabárez, ampliamente reconocido por los argentinos.

El seleccionado celeste puede complicar mucho tanto desde su poderoso juego aéreo a partir de sus dos centrales Diego Lugano y Diego Godín, y por la gran riqueza técnica de sus atacantes, todos de mucha experiencia internacional, pero también, por toda su estructura y por esa "rebeldía" oriental que tan bien explicó Sabella en su conferencia de prensa previa al partido.

El mayor inconveniente argentino puede llegar a estar en la marca de los delanteros en el juego por abajo y si hay mucha distancia entre los volantes y la defensa, porque Cavani y Suárez con peligrosísimos en velocidad, aunque lo mismo puede decirse en cuanto a la lentitud de los dos centrales celestes, especialmente porque su capitán, Lugano, está casi inactivo al no ser titular en el PSG francés.

Uruguay presentará esta noche, seguramente, un esquema con cuatro defensores, tres volantes, Cavani como mitad volante y mitad delantero, Forlán algo más retrasado y Suárez como punta, pero no hay que confundirse y a la hora de atacar, habrá siempre tres jugadores dispuestos a hacerlo lo cual muestra las profundas convicciones del "Maestro" Tabárez, por quien Sabella hace muy bien en sacarse el sombrero, como dijo ante los periodistas.

Para el seleccionado argentino, estos tres puntos pueden ser fundamentales. Ganarlos implicará consolidarse en la punta y viajar tranquilo a Santiago de Chile para jugar allí el martes. Uruguay necesita imperiosamente puntuar, porque luego debe ir a la altura de La Paz, en otro compromiso complicado.

El árbitro será el brasileño Leandro Vuadem, los asistentes, sus compatriotas Altemir Hausmann y Roberto Braatz, y todo indica que así saldrán a jugar los dos equipos:

Argentina: Romero; Zabaleta, Fernández, Garay, Rojo; Gago, Mascherano, Di María; Messi, Higuaín, Agüero.

Uruguay: Muslera; M. Pereira, Lugano, Godín, Cáceres; A. González, Arévalo Ríos, Gargano; Cavani; Forlán y Suárez.

Diario Jornada Mendoza

Sergio Levinsky

Periodista y sociólogo argentino. Trabajó en Clarín, El Gráfico, Humor, El Cronista, canales de TV América, en los diarios El País y El Mundo (Madrid) y Cadena SER (España). Actualmente es columnista de Jornada y de Yahoo (Japón), y colabora para medios como FIFA Magazine.


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