Sergio Levinsky · @Sergiole en Twitter

Caso ISL: Muchas preguntas y algunas certezas

Diario Jornada | Lunes, 16 de Julio de 2012 : 00:55

Joao Havelange, ex presidente de la FIFA entre 1974 y 1998, y su ex yerno Ricardo Texeira, presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) entre 1989 y mayo de este año, están involucrados en sobornos por 22,3 millones de dólares entre 1992 y 2000...

...en correspondencia con el caso de la quiebra de la empresa de marketing deportivo International Sports Leasure (ISL).

Estos datos resaltan del auto de instrucción penal de la Fiscalía del cantón suizo de Zug del pasado 11 de mayo de 2010, aunque recién divulgado, que en concreto habla de •”gestión desleal” y de “apropiación indebida” de los fondos, entre otros delitos de los dos dirigentes brasileños, que rigieron el fútbol durante los últimos tiempos, en una muestra cabal de la forma en que lo hicieron aunque ya desde hace mucho tiempo generaban demasiadas sospechas, y no sólo ellos.

Havelange renunció como miembro del Comité Olímpico Internacional (COI) el pasado 5 de diciembre, mientras que Texeira lo hizo ante la CBF el pasado 12 de marzo, al igual que al Comité Organizador del Mundial 2014, y tres días más tarde, al Comité Ejecutivo de la FIFA.

Por más que ahora el presidente de la FIFA, el suizo Joseph Blatter, llame de urgencia a una reunión del Comité de Ética para el próximo martes y que ahora hable de sedes de mundiales elegidas con corrupción o que Havelange, hoy de 96 años y en grave estado de salud deba renunciar como presidente honorario, ya la entidad madre del fútbol mundial no puede tapar el cielo con un pañuelo y sus actuales dirigentes comienzan una caída sin freno hacia el abismo.

Estos datos sobre Havelange o Texeira, dirigentes claves nada menos que del Brasil, país organizador del próximo Mundial en 2014, no se supieron porque Blatter haya querido informarlos. Todo lo contrario: fue la Fiscalía de Zug la que obligó a hacerlo luego de que no prosperara la apelación tras el fallo de 2010, y si todo trascendió de tal manera, hay que ir al origen que es nada menos que la gran investigación periodística del británico Andrew Jennings, viejo sabueso dedicado a grandes organizaciones como el COI y la FIFA y sus libros “Los señores de los anillos” y “Tarjeta Roja”, de imprescindible lectura.

ISL había sudo fundada en 1982 y quebró en mayo de 2001 y llegó a manejar, junto a la FIFA, un negocio de 2400 millones de dólares, y cuando desapareció, dejó una deuda de 239 millones de la moneda estadounidense, al punto de que hizo caer el primer Mundial de Clubes oficial que iba a jugarse en España del 28 de julio al 12 de agosto de 2001 y generó tal crisis interna en la FIFA, que hasta puso en peligro la organización del Mundial 2002 en Corea del Sur y Japón.

Para 2010, apenas tres días antes de la elección de la sede de los Mundiales 2018 y 2022, la BBC de Londres, a través de una investigación impecable de Jennings, reveló detalles de una lista de 175 pagos de sobornos a altos cargos de la FIFA por contratos de TV y patrocinios de Mundiales en los años noventa, que prueban cómo Texeira era uno de los involucrados y Havelange, otro de ellos.

Ante la pregunta sobre “por qué ISL ganaba siempre la pelea por los derechos”, Roland Rino Büchel, ex director de Cuentas de esta entidad, admitió a Jennings que ya “sospechaba de retornos” en aquel tiempo al punto de que seis gerentes habían sido llevados a la Corte de Zug en 2008.

Pero no termina allí: el actual presidente de la Confederación Sudamericana (Conmebol), el paraguayo Nicolás Leoz, aparece en el documental de la BBC como receptor de pagos por seiscientos mil dólares e Issa Hayatou, candidato en 1998 a la presidencia de la FIFA en competencia contra Blatter, otros cien mil.

“Barzahlung”, que en alemán significa “pago en efectivo”, es la palabra que aparece en esta lista que fue secreta entre 1989 y 1999, mientras que otro beneficiario es “Sanud”, en principio un enigmático nombre de sociedad, luego claramente vinculada a Texeira, que recibió nade menos que 21 pagos por 9,5 millones de dólares. Más difícil (aunque se supone a dónde apunta) es probar a quién corresponde el nombre de “Sicuretta”, que resalta con la recepción de 36 pagos por un total de 50 millones de dólares en ese lapso. Sí aparece en esa lista, con fecha 3 de marzo de 1997, un texto que dice “Garantie JH” y la suma de 1.500.000 francos suizos (1 millón de dólares).

Jennings cuenta en el documental de la BBC que el caso ISL se silenció un día en Túnez, tras una reunión en la que oficiales de la FIFA pagaron 3,5 millones de libras que habían recibido por contratos de ISL, por fuera de la Corte, claro, hasta que por fin, todo salió a la luz en estos días.

En el informe de la BBC se muestra también un documento interno de la FIFA en el que se le exigía al entonces (se fue en medio de un escándalo) presidente de la Concacaf, Jack Warner, de Trinidad y Tobago, que “donara” un millón de dólares como manera de “compensar” sus suculentas ganancias durante el Mundial de Alemania 2010, gracias a la reventa de entradas. Había pedido tickets por 84.000 dólares, que luego revendía para sacar algunos pininos.

El documental mostró entonces los ocho puntos que suele exigir la FIFA, siempre de manera secreta, a los gobiernos de los países que pretenden organizar un Mundial, entre los que se encuentran la exención total de impuestos, suspensión de los derechos de los trabajadores relacionados, preferencia absoluta en los visados, lo que motivó que, por ejemplo, Holanda se bajara de una posible candidatura tras solicitar a la entidad del fútbol una revisión sobre sus desmedidas pretensiones. La respuesta de la FIFA fue que con esto “ponían en riesgo” el Mundial.

Lord Corbett, ex parlamentario laborista, sentenció que estos ocho puntos de la FIFA hacia un gobierno para organizar un Mundial “son indefendibles, es un insulto a los que pagan impuestos en este país. Tienen la audacia de imponerle al Parlamento que baile a su compás”. Estos mismos aprietes sufre ahora el gobierno brasileño de Dilma Roussef, que resiste hasta donde puede.

Finalmente, la BBC contó el hecho desopilante, que también puede leerse en el libro “Tarjeta Roja” de cuando hace cuatro años un pago a Havelange apareció en la cuenta de la FIFA por un grave error. Los testigos hablaron entonces de “pánico” cuando el papel apareció en el escritorio de Blatter.

Lo cierto es que muchos atribuyeron a ese informe la posterior derrota de Inglaterra para organizar el Mundial 2018 a manos de Rusia.

Ahora, el presidente de la FIFA pasó al ataque manifestando en estas horas al dominical suizo “Sonntagsblick” que cuando era secretario general, un presidente de una Federación quiso sobornarlo para que un árbitro lo favoreciera en un partido clasificatorio para el Mundial 1986. “Me metió un sobre en el abrigo por 50.000 dólares. Mi contador sugirió entonces abrirle una cuenta y depositarle el dinero, así que se lo advertí y en 14 días retiró su dinero y nunca más intentaron sobornarme”, cuenta con candidez, mientras sostiene que no denunció nunca el hecho “porque en la FIFA no existía un Comité de Ética”, es decir, el perro que se muerde la cola: no hay denuncia porque no hay entidad para recibirla, y somos nosotros los que creamos las comisiones en esa institución. No way.

Tampoco tuvo empacho Blatter en reconocer que el presidente de la Liga Alemana, Reinhard Rauball, le pidió la renuncia por teléfono al conocerse esta semana la resolución del caso ISL. “Me recuerda al Mundial 2006, cuando en la votación de la sede, a último momento, alguien abandonó la habitación y así, en lugar de terminar 10-10, pasamos a un 10-9 a favor de Alemania pero estoy contento porque me evitaron tener que desempatar como presidente. Quizá fui en ese momento demasiado bondadoso e inocente”, ironizó, pero cuando el periodista le consultó si insinuaba que la votación fue comprada, sólo dijo “no, yo no supongo nada, yo constato”.

Muchos años antes, en 1996, este escriba contaba en su libro “Maradona, rebelde con causa”, el escándalo en el seno del Congreso de la FIFA de 1994, en Chicago, cuando los dirigentes de federaciones africanas descubrieron amargamente que pese a que se les había asegurado un Mundial en el continente para 2006, ya en cada mesa aparecieron prospectos que rezaban “Alemania 06”, algo que terminó siendo realidad, postergando el sueño por otros cuatro años.

Pero todo pasa, parece. ¿O esta vez, por fin, no? Queda suficientemente claro en manos de quiénes está el fútbol mundial.

Sergio Levinsky

Periodista y sociólogo argentino. Trabajó en Clarín, El Gráfico, Humor, El Cronista, canales de TV América, en los diarios El País y El Mundo (Madrid) y Cadena SER (España). Actualmente es columnista de Jornada y de Yahoo (Japón), y colabora para medios como FIFA Magazine.


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