A los fervorosos sembradores de la sensación de “fin del mundo”, rápido les pido que me disculpen: a continuación voy a demorarme en una muy buena noticia para la Argentina y para el planeta.
Está a la vista: los elefantes medios de descomunicación por un lado multiplican hasta la extenuación las noticias que alimentan miedos, pánicos, desastres y, por otro, minimizan, hasta esconden, noticias formidables que suceden ahora y aquí.
Sabíamos que ese pulmón extraordinario que es El Impenetrable estaba siendo penetrado, violado, como tantos bosques con su imprescindible fauna y flora. Pero Greenpeace y mucha gente hace tiempo que empezó una campaña para alertar, concientizar y vadear ese genocidio ecológico. Entre esa “mucha gente”, que siempre resultará poca, viene siendo linterna Mempo Giardinelli, alguien comprometido, de cuajo, con esto que llamamos realidad.
El caso es que eso que parecía una causa perdida, de pronto asoma como una victoria. Victoria que habrá que sostener, porque la pulseada siempre continúa. La colosal buena noticia es que el gobierno del Chaco “dispuso importantes restricciones a la ganadería intensiva en El Impenetrable, buscando que los pequeños y medianos productores puedan desarrollarla pero en extensiones no mayores a 300 hectáreas y sin topadoras.”
Sigue la noticia: “Acabamos de dar un gran paso en la defensa de los bosques gracias a la participación de más de 80.000 argentinos.” Al hablar de bosques hay que decir que se trata de la “defensa de nuestros últimos bosques nativos.”
En la campaña intervinieron activistas, los Jaguares, que trabajaron arduamente “para detectar desmontes encubiertos y bloquear topadoras.” Nada sucedió por milagro: primero se logró la suspensión de los desmontes por 60 días. Superada esta moratoria y con el apoyo de otras organizaciones, se consiguió “que quede totalmente prohibido el uso de topadoras en El Impenetrable.”
¿Qué significan estas restricciones a la ganadería intensiva? Un gran avance en la defensa de ese Impenetrable que anida un extraordinario ecosistema forestal de 4 millones de hectáreas de la región chaqueña. Aquí habitan especies amenazadas y, atención, más de 60.000 indígenas y campesinos.
Recupero conceptos vertidos hace cinco años en esta columna.
La necedad de los humanos no cede, es reiterativa. Entonces es deber ser reiterativos en la protesta. Noticias del verano del año 2007 después de Cristo nos dicen que “por el cambio climático, hasta los esquimales necesitan refrigeración”. Los inuit, en el Québec canadiense, instalaron aparatos para afrontar los 30 grados. Otras noticias nos avisan que el huracán de enero sólo en Alemania derribó casi 25 millones de árboles. Cada vez que sucede un desastre emerge el tema del dióxido de carbono que expulsan los benditos automóviles. Y saltan cifras: la Unión Europea marca como límite los 140 gramos por km. en los gases de los escapes. De las 20 marcas más conocidas sólo tres están por debajo de ese nivel. Los países del primer mundo regalan sus conciencias ecológicas a las dictaduras de las super empresas. La cumbre mundial de científicos en París entregó un informe escalofriante: “La temperatura media de la Tierra subirá entre 1,8 y 4 grados en cien años y el nivel de los océanos aumentará unos 59 centímetros.”
El hombre, en los últimos 50 años, en cuanto a la fauna y flora, destruyó más que en toda su historia. Minga de 4 estaciones: tenemos 8 meses de verano, 1 mes de otoño, 1 mes de primavera y 10 días de invierno. ¿Y los otros 20 días? Propina para los hijos del Imperio y la banda de cabrones que sostienen los genocidios preventivos.
Decimos que “Dios tiene látigo y no se le ve”. Pero mejor que invocar el castigo divino, con el chantaje del miedo, sería sembrar una justicia genuina que ponga en su sitio a los que generan hambre y analfabetismo y analfabetización, a los que pudren las aguas y los aires, a los que invocan la tortura como ley patria, a los que roban criaturas, a los que saquean al planeta arrasando con el pulmón de los bosques.
¿Dios tendrá látigo? La que sí tiene látigo es la Naturaleza, que viene siendo violada a raja cincha, por los países ricos. Esa obscena metáfora de la esclavitud que es la globalización nace de un sistema que llamamos neoliberalismo. Al neoliberalismo el planeta le interesa de un modo suicidante. Por eso en medio siglo el saqueo ambiental se superó lo consumado y corrompido desde que el hombre camina sobre dos patas.
Ya se ve: los desastres “naturales” ya no sólo lo padecen los países hambreados. En el 2005 un corte de electricidad afectó a 50 millones de norteamericanos. Espanto colectivo en Nueva York. ¿Atentado?, ¿Consecuencia del calor y de la calor? Por otro lado, Europa sudó la gota gorda. Suiza jadeó, tuvo su junio más sofocante en 250 años. La Europa occidental, tan dada a la xenofobia, no pudo cerrar sus fronteras de arriba: a 1500 metros de altura el aire alcanzó cerca de 30 grados. La sensación de Apocalipsis se acunó en Francia: ríos resecos, incendios, hospitales repletos, pronósticos mintiendo temperaturas más bajas, funerarias cerradas por falta de stock y 14 mil humanos muertos en un agosto.
Ya no basta con ser del Primer Mundo para escapar a las galopantes consecuencias de lo que le hicieron al planeta los patrones del mundo. La madre Naturaleza perdió la paciencia, se calentó. ¿Vamos a caer en el triste consuelo de mal de muchos? No somos nada y seremos mucho menos que Nada si seguimos colaborando con la indiferencia, por ejemplo: ante un genocidio preventivo como el de Irak. Aquí se gastan millonadas superiores que las que harían falta para terminar en un par de años con las plagas endémicas, el analfabetismo y el hambre.
Mientras sucede esta condición humana al espiedo, tomemos conciencia de la inconciencia. Así vamos hacia un final sin necesidad de bombas nucleares. Estamos cocinando un apocalipsis que nos cocinará, sin retorno. Por todo lo anterior, damas y caballeros, la del Impenetrable es una extraordinaria buena noticia. Traspapelarla significa ser cómplices activos del genocidio ecológico.
www.rodolfobraceli.com - rbraceli@arnet.com.ar
Poeta, dramaturgo, ensayista, novelista, periodista, autor de casi una treintena de libros. Varios de ellos fueron traducidos al inglés, francés, italiano, coreano y polaco.
Algunos son textos de estudio en universidades argentinas y del extranjero. Sus reportajes latinoamericanos fueron publicados en 23 países y 9 idiomas.
Para el cine escribió y dirigió "Nicolino Intocable Locche". Dicta el seminario "Del periodismo a la literatura".
Argentina · Prorrogan el plazo para reclamos en los padrones
Mendoza · Asaltan en un reconocido bar de Godoy Cruz
Argentina · La carta de Hebe de Bonafini sobre la muerte de Videla
Argentina · Mariotto defendió el cambio de horario de los partidos