Rodolfo Braceli · Desde Buenos Aires

Malvinas, ojo al piojo

Diario Jornada | Jueves, 14 de Junio de 2012 : 01:55

A 30 años de la rendición en Malvinas, reflexionemos un poco.


1.  El tema Malvinas es hoy un flor de test para saber hasta qué punto algunos políticos e intelectuales confunden la saludable exigencia crítica con la miserabilidad de la mala leche. Se sea partidario u opositor del actual gobierno (recordemos, elegido y autorizado por las urnas) el estar en una vereda o en la de enfrente no debiera envenenar las opiniones. Ante semejante asunto, ¿cómo es posible que nos dejemos ganar por el rédito o el resentimiento político?

2.   Más de un lector puede suponer que estoy aludiendo a la señora Beatriz Sarlo. Y sí, estoy pensando en ella. Su preocupación por los kelpers, más que exagerada me parece ridícula. No pienso, como dicen algunos nacionaludos, que sea una cipaya apátrida. Tiene ella el pleno derecho de expresar lo que le da la gana. Y sin agradecerlo a nadie. Pero, a partir de ese derecho, uno puede opinar que la profesora Sarlo se relame criticando. Con perdón de los pavos reales, me parece que por ahí va su cosa. Esta señora, Sarlo, se cree que es Beatriz Sarlo. Es como Aballay, el personaje de Di Benedetto: no se baja del caballo ni por nada. Sugerencia: Fíjese, señora, cómo usted malversa su inteligencia, tanto aprendido, engolosinada con el rol de Gran Faro Pensador de Nuestro Tiempo. Se me hace que usted podría equipararse, más que con Susan Sontag, con Lilita Carrió. La crítica, cuando se vuelve sistemática y celebradora del supuesto mal que denuncia, se pudre en sí misma. La mala leche persistente muta en el yogour de la histeria. A propósito del caballo: sucede a veces que el caballo al que estamos subidos es de calesita, de cartón pintado. Y para peor ese patético caballito está atornillado a una calesita que ni anda ni sortija ni nada.

3.   Detesto las exaltaciones nacionaludas, el uso de los himnos en los mundiales. Creo que no hay que confundir el fácil “amor propio” con el responsable “amor por lo propio”. A propósito del “amor por lo propio” pregunto: ¿Cuántas banderas asomaron estos días? Comparemos las banderitas de este junio con las de los junios en los que hay Mundial de fútbol. Diferencia abismal. ¿Será que aborrecemos hacer memoria cuando de derrotas se trata? Somos unos hijos del triunfalismo, tan sembrado por los medios de des-comunicación.

4.   Mirémonos al espejo. Al tema Malvinas por años lo escondimos debajo de la alfombra patria. De pronto arreciaron los homenajes y los lugares comunes. ¿Tratamos de maquillar nuestras turbias conciencias?

5.   La de Malvinas, no fue una des-guerra. Una vergüenza consumada por un puñado de militares, valientes de escritorio, con el coraje que alza el alcohol. Estos héroes etílicos –dijo don Borges–“huyeron hacia delante”. Y, claro, volvieron impecables, ilesos. Pero algo hay que no debemos licuar en confusión: el hecho de que una banda de asesinos criminales, dictadores, haya consumado la absurdidad de esta des-guerra, no invalida la legitimidad de nuestros derechos.

6.   Hoy podemos decir que el desembarco del “valiente” Menéndez les vino como anillo al dedo a Gran Bretaña, y al “neutral” imperialismo norteamericano. Ellos, ¿qué más querían?

7.   Nuestra eufórica sociedad, ¿hasta qué punto fue engañada y hasta qué punto se dejó engañar?

8.    Más allá de la feroz censura de prensa de aquella criminal dictadura que hasta robaba criaturas de la placenta, más allá de eso, ¿hasta qué punto los medios descomunicadores y muchos prestigiosos periodistas contribuyeron con su entusiasmada obsecuencia a ese estado de irresponsable euforia que después se transformó en vergonzante depresión? Revisemos archivos.

9.   Otra pregunta: ¿quién se hace cargo de esa des-guerra que aquí se vivió con la misma adrenalita que usamos en los mundiales de fútbol? Recordemos: los muchachos que volvieron de esa carnicería mal parida, fueron escondidos, despreciados. Claro, perdieron el Mundial de Malvinas. Y aquí, no ser campeón mundial de algo, significa ser un pelotudo.

10.   Pasamos por alto que, aquí, después de la des-guerra murieron más ex soldados que los que cayeron en las islas. Alrededor de 400 (cuatrocientos). Suicidamos a esos suicidados.

11.   Preguntita de yapa: ¿Algún día haremos el libro de la Obediencia In-debida en el periodismo?

12.   A la vista está: los atroces militares de la dictadura no sabían nada sobre los hielos del sur. Sólo sabían sobre los hielitos del whisky. Nuestros altos militares volvieron sin un rasguño, ilesos. Los estaqueadores, también allí torturaron. Y hay que juzgarlos.

13.   En este 2012 después de Cristo la lucha por la recuperación de nuestras islas del sur se está realizando sin armas de las que se compran. Y con la conmovedora coincidencia de los países latinoamericanos y muchos más. Debemos hacernos cargo de la expresión que invita a “darle una oportunidad a la paz”. Estamos aprendiendo la ciencia de la paciencia, sabiendo que paciencia no es resignación, es lo contrario.

14.   Esta instancia de lucha sin otras armas que las de la negociación, es preciosa pero de cristal. Debemos resguardarla cada minuto. Porque aquí, adentro de este mapa, están los exquisitos pensadores que, más que la autocrítica, les importa joder la paciencia. A falta de una oposición imaginativa, alternativa, ponen todo el hollín de sus energías en la zancadilla de lucidez impostada. Siembran confusión aprovechando los fuertes coletazos de una explosiva situación mundial que afecta lo que más nos duele: el corazón del bolsillo.

15.  Supongamos algo descabellado: si un día de estos Gran Bretaña decidiese devolver a la Argentina las islas Malvinas y alrededores marítimos, ¿cómo lo tomaría Estados Unidos? ¿el imperialismo norteamericano permitiría esa devolución?
 
16.  Hoy por hoy tenemos que prestar mucha atención a nuestros naciolanudos de ocasión. Cuidemos que no se manden, por así decir, una cagadita. Un vidrio que rompan, un auto que incendien, una pedrada en una frente extranjera puede servir para justificar ese vergonzoso despliegue bélico que viene concretando Gran Bretaña con la silenciosa simpatía de los Estados Unidos.

17.   Juntémonos como nos juntamos en el Congreso para el retorno de YPF. Cuidemos que esta civilizada negociación no sea saboteada por ningún exabrupto verbal, por ninguna agresión de pelotudos funcionales. Eso es lo que están esperando el ex imperio británico y el actual imperio norteamericano. Ojo al piojo: ni pedrada, ni vidrio roto, ni siquiera una miga de pan por el aire. Lo nuestro es la palabra alumbrada por la paciencia de la legalidad.


www.rodolfobraceli.com          -           rbraceli@arnet.com.ar

Diario Jornada Mendoza

Rodolfo Braceli

Poeta, dramaturgo, ensayista, novelista, periodista, autor de casi una treintena de libros. Varios de ellos fueron traducidos al inglés, francés, italiano, coreano y polaco.
Algunos son textos de estudio en universidades argentinas y del extranjero. Sus reportajes latinoamericanos fueron publicados en 23 países y 9 idiomas.

Para el cine escribió y dirigió "Nicolino Intocable Locche". Dicta el seminario "Del periodismo a la literatura".


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