Rodolfo Braceli ·

Día del periodista machucado

Diario Jornada | Jueves, 7 de Junio de 2012 : 01:08

Este 2012 después de Cristo, el día del Periodista nos vino con escupitajos, patadas, puñetazos provenientes, por empezar, de señoras y señores muy aseñorados, partidarios del Pro y de la dictadura de 1976, asesinadora y robadora de criaturas.

Es decir, otra vez,  la barbarie de la autodenominada civilización. ¿Razones para ese patotero odio enfurecido de gentes bien comidas? La imposibilidad de acceder a los benditos dólares. Los caceroleros patrios vuelven a demostrar que al corazón, y a Dios también, lo tienen en el bolsillo.
Los ataques a trabajadores de prensa descaretan, además, a esos que invocan a la “libertad de expresión”. La condena que hicieron los periodistas estelares de grandes medios de des-comunicación ha sido, por así decir, ligerita, menos que pedorra. Imaginemos: si el diez por ciento de la agresión hubiera provenido de rostros morochos, como el de Luis D’Elía, ¿qué hubieran dicho? Sin duda los periodistas autodenominados “independientes” hubieran puesto el grito horrorizado en el cielo y sus sucursales. Pero apenas si hicieron repudios de ocasión, pedorritos.
Pero debemos seguir adelante. No hay que responder a la barbarie de los prolijos y bieneducados, con más barbarie. Eso es lo que buscan los elefantes medios de des-comunicación y los mayores piqueteros de esta patria idolatrada (me refiero a los seudo gauchos de la Mesa de Enlace campera).
Recupero conceptos vertidos en esta columna. Ocasión para celebrar y reflexionar. Con un luminoso vino oscuro, y con un hondo espejo. El espejo, ¿para qué? Para darle una revisada a nuestras incoherencias, agachadas y distracciones. Este junio sucede en una Argentina cruzada por la ferocidad intolerante de quienes pregonan “reconciliación, dejar de mirar el pasado”. La reconciliación para ellos es sólo coartada. Buscan desmemoria para legitimar la impunidad y defender sus intereses, que no son los de la inmensa mayoría. Muchos pululan “la necesidad de dialogar”, pero lo hacen (con perdón de los perros) ladrando amenazas. Y este clima, atravesado de confusiones deliberadas, se crispa como en los mejores peores momentos. Ejemplo: el conflicto entre el gobierno y eso que llamamos “el campo”, vuelve a aletear. Pregunta: ¿a esta situación de cornisa se ha llegado sólo por culpa del campo y del gobierno?
Pienso que hay un tercer factor que, otra vez, contribuye recalentar los ánimos. Son los medios que des-comunican con descaro. Des-comunican cuando, más que la verdad, buscan el escándalo. Cuando alardean de objetivos y neutrales. Y hacen escuchar las dos campanas manipulando el orden de las campanas, porque, es sabido, que el que habla último habla mejor. Y la campana que suena última suena más lejos.
A los muchos sesudos periodistas “neutrales” que se auto condecoran diciéndose “independientes” no les importa un carajo la polémica alumbradora, les interesa la polémica por el rédito del escándalo. Hablando de escándalo: ¿por qué no se escandalizan con las cobardes golpizas a desarmados laburantes de prensa? ¿Y por qué no gimen ahora por la machucada  “libertad de prensa”?
A propósito del Día de Periodista, aprovechemos para revisarnos.
Observando el promedio, los periodistas, ¿somos realmente periodistas o simples partenaires? ¿Hablamos y escribimos un castellano digno o estamos cerca de las abundantes carencias del precario y tartamudeante Tarzán?
Meta y meta hablar de la ética y de corrupción, ¿cómo andamos por casa? Sigamos, sin bajar el espejo: ¿en qué medida somos responsables de la creciente analfabetización con la que los medios consolidan el analfabetismo?
¿No será que con la excusa de que somos simples empleados, rehenes del pan de cada día, nos resignamos con demasiada facilidad? ¿Hasta cuándo nos vamos a refugiar en la obscena coartada de la obediencia debida?
Mariano Moreno, nuestro patrono, murió al parecer como consecuencia del jodido tecito que le devoró las tripas. Fue también pionero en ser desaparecido. Aquel Moreno supo escribir: “Es preferible una libertad peligrosa, a una servidumbre tranquila”.
Su concepto hace falta en estos tiempos en los que al miedo lo han convertido en única religión y en coartada ideológica. Claro que hay razones para el miedo, pero ojo al piojo: a ese miedo lo están fogoneando desde los medios des-comunicadores. Impotentes, a falta de ideas y proyectos, alimentan los fantasmas del aterramiento. Esto sirve a los demasiados que sueñan con la Mano Fuerte Redentora que nos venga a salvar.
En estos tiempos, se ve y se palpa, la única manera de ejercer la oposición es creando sensación de “fin del mundo”. No es casual: la paranoia aquí se ha convertido en religión e ideología.
No estaría demás, hoy, que recordemos que el oficio de periodista nos da derechos y nos impone obligaciones. Una de ellas: no creernos que somos jueces y no conformarnos con ser partenaires. Hay cosas primordiales que debiéramos considerar:
Que el pan, si no es compartido, no es pan, es obscenidad.
Que el analfabetismo es muy grave. Y la analfabetización es más que criminal.
Que cada mañana, al salir de nuestra casa, no nos debemos dejar el corazón olvidado. Ni el corazón ¡ni la vergüenza!
Que ya basta de contribuir a la desmemoria con la coartada de la reconciliación.
Que debiéramos hacer el libro de la obediencia in-debida en el periodismo.
Que cada día, en ayunas, debemos recordarnos que la ética empieza por casa. Y la corrupción también.
Despertemos, no seamos neutrales. Mariano Moreno no se escondió nunca en la neutralidad. Trabajemos, con la paciencia de la siembra, por un YPF genuino y nuestro, que deje atrás, para siempre, al YPF que significaba Yacimiento Petrolíferos Fifados.
Ayudemos a comprender que la seguridad no se logra con más policía y más picana y más bala fácil. Se consigue con más trabajo, con el pan de cada día y de cada noche, en cada mesa.
Que la digestión no sea nuestra única actividad cívica.
Que no le tengamos miedo a la imprescindible insolencia de los jóvenes.
Que, como decía Mariano Moreno, siempre siempre será preferible una libertad peligrosa a una servidumbre tranquila, digestiva, eructante.

Rodolfo Braceli

Poeta, dramaturgo, ensayista, novelista, periodista, autor de casi una treintena de libros. Varios de ellos fueron traducidos al inglés, francés, italiano, coreano y polaco.
Algunos son textos de estudio en universidades argentinas y del extranjero. Sus reportajes latinoamericanos fueron publicados en 23 países y 9 idiomas.

Para el cine escribió y dirigió "Nicolino Intocable Locche". Dicta el seminario "Del periodismo a la literatura".


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