Roberto Suarez · Por Roberto Suárez

Nuevo mandato

Diario Jornada | Jueves, 27 de Setiembre de 2012 : 04:05

“Siento que en nuestras intervenciones, tenemos coincidencias, teóricamente. Somos defensores de los derechos humanos, defendemos la democracia, pero en realidad, estamos divididos”. “Las Naciones Unidas son las Naciones Desunidas”.

Esto afirmó ayer en su discurso ante la Asamblea de las Naciones Unidas el presidente Boliviano, Evo Morales. Y tiene mucho de razón Evo. Los mandatarios del mundo van una vez más a una asamblea del organismo que nuclea a las naciones del mundo, para marcar sus diferencias, pero también, para establecer consignas sobre temas vitales que no se cumplen y que cada vez empeoran más.
El gran protagonista, el anfitrión, Barack Obama, afirmó que “es optimista” sobre el mundo actual porque en sus casi cuatro años como presidente ha visto “avances”, entre los que enumeró el fin de la guerra de Irak, el compromiso para la retirada de Afganistán en 2014, la muerte de Osama Bin Laden y el acuerdo con Rusia para frenar la proliferación nuclear.
Pero Obama en esos cuatro años dejó mucho que desear tras las expectativas de cambio que su mandato había anunciado. Ahora está próximo a repetirlo.
Se ha despegado de Mitt Romney en las últimas horas y puede ser ya una ventaja definitiva. La diferencia es perceptible en las encuestas nacionales. Gallup sitúa a Obama con seis puntos por delante (50/44), la mayor diferencia desde que el republicano emergió como seguro rival del presidente. Desde entonces, se había registrado un virtual empate. O sea que estamos ante un virtual nuevo mandato del primer presidente negro estadounidense. Tras partir de nuevo a Washington sin haber tenido ninguna reunión bilateral con mandatarios extranjeros, Obama viaja a Ohio, un estado vital para conseguir la victoria, en plena campaña.
Sería bueno que recordara que hace 80 años, en 1932, Franklin Delano Roosevelt pronunciaba su discurso como candidato a la presidencia de EEUU durante la convención del Partido Demócrata en Chicago. El país seguía inmerso en una tremenda recesión tras el “crack” del 29, que había arrastrado a millones de personas al hambre y la ruina en todo el mundo. Roosevelt convocó en su discurso a una sociedad deprimida, que no veía la salida, a sumarse a un nuevo acuerdo, un “new deal”, en una expresión que hizo fortuna y que se convirtió en motivo principal de la nueva política de reconstrucción nacional. Roosevelt ganó aquellas elecciones y, contra viento y marea, logró poner en marcha lo que sería considerado como el fundamento del Estado de Bienestar, del que se beneficiaría EEUU al salir de la Segunda Guerra Mundial. De esos difíciles años 30 son fruto avances tan importantes como garantizar los depósitos bancarios de los ciudadanos; la intervención estatal para reactivar la producción agrícola, la libertad sindical, el impulso a la negociación colectiva, la creación de servicios de jubilación y de desempleo, la puesta en marcha de agencias de inversión pública, y de forma significativa, la ley que separó en compartimientos estancos la banca comercial y la financiera, para proteger los ahorros y controlar la especulación bursátil, origen de la tremenda crisis del 29.
Todo el andamiaje rooseveltiano, del que Europa también se benefició, aguantó hasta finales de los años 70 del siglo pasado, cuando las crisis del petróleo (1973 y 1978) recortaron los beneficios empresariales y enturbiaron el pacto social. La revolución conservadora de Thatcher y Reagan se aplicó a desmontar todo lo construido y a dotar a la nueva política de sus bases ideológicas. Fueron los tiempos en que nos empezaron a inculcar que el Estado, cuanto más reducido era mejor, y que el mercado, cuanto menos regulado era excelente.
Sacrificados los mecanismos de control en el altar de la libertad de mercado, unidas de nuevo las bancas comercial y de finanzas, se crearon o consolidaron los gigantes financiero cuyos nombres se han hecho tristemente famosos en todo el mundo en estos últimos años por las caídas de la mayoría de esas entidades. Buena parte de lo construido desde la gran depresión para tratar de evitar una tragedia similar se ha hundido. Apareciendo la crisis de Estados Unidos por la “burbuja financiera”, la posterior tragedia griega, que arrastró a casi toda Europa, la llamada “Primavera árabe”, y el drama que vive España, que se ha desatado con más ímpetu en los últimos días.

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