Roberto Suarez · Por Roberto Suárez

Así no

Diario Jornada | Miercoles, 12 de Setiembre de 2012 : 03:18

La prensa ocupa un importante lugar en la vida institucional del país, hoy el rol de los medios es fundamental en nuestra democracia, ya que, a través de ellos, se ejerce el derecho de información ciudadana, que posee dos aristas, el propio derecho a informar, y el derecho a ser informado.

Pero desde hace años, el ejercicio del periodismo en la Argentina afronta una gran cantidad de problemas relacionados, ya sea directa o indirectamente con la ética.
La difusión de fotos que puedan violar el derecho a la intimidad de personas con actuación pública, ha dado lugar a complejos debates en la Justicia y en la opinión pública. En la Argentina, el caso más conocido era el del líder radical Ricardo Balbín. En 1984, la revista “Gente” fue condenada a resarcir económicamente a su viuda porque la Justicia consideró que fotos suyas publicadas violaban el derecho a la intimidad de su familia. Aquel fallo marcó un precedente fundamental sobre este tema. La revista Gente (dirigida en ese entonces por Chiche Gelblung) había obtenido fotos de Balbín en una sala de terapia intensiva de la clínica de La Plata, donde se lo mostraba con el torso y el vientre desnudos, conectado a varias sondas. La imagen, a doble página, fue publicada el 10 de setiembre de 1981. Balbín murió un día antes de que esa edición estuviera en la calle. Entre sus considerandos, la Corte Suprema de la Nación sostuvo en su sentencia que “el lugar eminente que sin duda tiene en el régimen republicano la libertad de expresión, no autoriza al desconocimiento del derecho de privacidad, integrante también del esquema de la ordenada libertad prometida por la Constitución mediante acciones que invadan el reducto individual, máxime cuando ello ocurre de manera incompatible con elementales sentimientos de decencia y decoro”… 
Por supuesto que la defensa de la editorial alegó el derecho a la información por haber sido Balbín una persona pública… Hoy pasa algo parecido con la última edición de la revista Noticias que sacó en su tapa una imagen del video erótico de la banda The Rockadictos, que tiene como protagonista a la presidenta Cristina Kirchner. A tono con la polémica que levantó el video, la editorial titula la portada “El Goce de Cristina” agregando en un breve párrafo: “Se muestra cada día más desenfrenada, sensual y hasta procaz”.
Lo cierto es que la revista utilizó una imagen del video para ilustrar la portada y vender a su nota principal como un análisis psicológico más del poder. Pero esta vez, entrelazado con el erotismo de la primera figura femenina electa para un cargo presidencial en la Argentina.
Sin duda que la nota provocó un fuerte rechazo de gran parte de la sociedad y este cronista manifiesta con firmeza que así no se hace periodismo. Lo de Balbín fue aberrante y hoy lo de la presidente afecta el buen gusto, avasalla la investidura, pero fundamentalmente incurre, de lleno, en la difusión de patrones que denigran a la mujer.
La ética siempre tiene que estar presente en nuestra profesión, como lo entiende el más grande de los nuestros Gabriel García Márquez, al afirmar que la ética “no es una condición ocasional, sino que debe acompañar siempre al periodismo como el zumbido al moscardón”.
El periodismo no ético deja de ser periodismo y se convierte en impostura, exhibicionismo, propaganda, pose, o adopta otras formas de desviación unas veces graciosamente sutiles y otras descarnadamente seductoras, pero todas con el común denominador de ser groseramente insidiosas.

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