Roberto Suarez · Por Roberto Suárez

El más violento

Diario Jornada | Miercoles, 15 de Agosto de 2012 : 10:25

La violencia en Estados Unidos parece no tener fin. Esta vez, el lunes último, ocurrió cerca del campus de la universidad A&M de Texas. Tres personas murieron, incluido el agresor.

El mundo mira azorado y en ese país oficialmente explican que la serie de muertes de este tipo, se debe a lo que describen como un caso de psicopatología individual. Sin embargo, los expertos en salud pública creen que es momento de darle un nuevo enfoque al problema de la violencia con armas de fuego: una enfermedad social. Así trata la horrible situación que vive la potencia del norte un análisis periodístico de la agencia AP. Lo que estos expertos proponen es un enfoque pragmático, con bases científicas, fundamentado en la realidad de una sociedad saturada de armas para buscar mejores maneras de evitar los daños que causan, dice la nota de la agencia estadounidense. La necesidad de un nuevo enfoque se cristalizó el domingo para uno de los principales expertos del país en violencia armada, el médico Stephen Hargarten. El galeno atendió a varias de las víctimas del tiroteo en un templo Sij, en el departamento de emergencias que dirige en Milwaukee. Siete personas murieron, entre ellas el agresor, y tres resultaron gravemente heridas. El incidente ocurrió dos semanas después del tiroteo en el que murieron 12 personas y otras 58 resultaron heridas en una sala de cine de Colorado, y dos días antes de que un hombre se declarara culpable de matar a seis personas y causar heridas a otras 13, entre estas a la entonces representante Gabrielle Giffords, en Tucson, Arizona, el año pasado. Un poco más atrás, tenemos los ejemplos del 16 de abril del 2007, cuando el estudiante sudcoreano Cho Seung Hui, de 23 años, se suicidó tras matar a 32 personas, dos de ellas en una residencia de estudiantes y las otras 30 en la Universidad Técnica de Virginia. Y un año más tarde, siete personas murieron, incluyendo al agresor que se suicidó, al abrir fuego un estudiante en el salón de conferencias de la Universidad del Norte de Illinois Entre 260 y 300 millones de armas de fuego están en manos de civiles en Estados Unidos, donde cerca de un tercio de los hogares cuenta con una. Las armas de fuego se emplean en dos tercios de los homicidios, de acuerdo con cifras del FBI. En cerca de 9% de los delitos violentos se utiliza un arma de fuego, o unos 338 mil casos cada año. Más de 73 mil pacientes fueron atendidos en salas de urgencia en los últimos dos años por causa de lesiones con arma de fuego, según un cálculo de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos. Si a esto le agregamos la actitud beligerantea de la política internacional del gobierno de los EE.UU., sin dudas que estamos seguros en afirmar que es el país más violento y mortal del mundo. Basta ver el artículo del New York Times de Jo Becker y Scott Shane, “Secret Kill List Proves a Test of Obamas Principles and Will”, (“Lista secreta de asesinatos, prueba de los principios y la voluntad de Obama”) por el cual los ciudadanos del mundo nos enteramos que el presidente ha pasado una cantidad sorprendente de tiempo supervisando la “nominación” de presuntos terroristas para asesinarlos mediante el programa de drones (aviones sin tripulación a control remoto) que heredó del presidente George W. Bush y que ha expandido exponencialmente. El lenguaje del artículo sobre el presidente Obama se concentra en los dilemas de un hombre que, como sabemos ahora, ha aprobado y supervisado el crecimiento de un programa de notablemente poderoso en Yemen, Somalia y Pakistán basado en una “lista de asesinatos”. Además lo ha hecho regularmente, objetivo tras objetivo, nombre tras nombre, según los periodistas estadounidenses Becker y Shane, el presidente Obama también ha estado involucrado en el uso de un método fraudulento de recuento de asesinatos de drones que minimiza las muertes de civiles. El Times califica el papel de Obama en la maquinaria de asesinatos mediante drones de “sin precedentes en la historia presidencial”. El cineasta Michael Moore no tiene duda: las matanzas en escuelas se deben a la patología de violencia y miedo prevaleciente en el país con el mayor índice de asesinatos por armas de fuego del mundo y donde el número de las mismas sobrepasa al de votantes y aparatos de televisión. Moore ganó en 2003 el Oscar al mejor documental por “Bowling for Columbine”, en el cual el director busca encontrar una explicación a esos hechos, con datos e imágenes estremecedoras. “Somos un pueblo singularmente violento y utilizamos nuestra tremenda acumulación de armas para matarnos los unos a los otros y contra muchos países en el mundo”. Termina afirmando Moore. El estado de guerra permanente en la psiquis norteamericana, un presidente ciber-guerrero y por supuesto una población que presenta una imagen de sociedad como una jungla, que no sabe en que aula de universidad, en que sala de cine o en que templo encontrara la muerte que su nación alienta.

Diario Jornada Mendoza
*
*
Jornadaonline.com