Roberto Follari ·

Mendoza en la nación

Diario Jornada | Domingo, 29 de Enero de 2012 : 00:12

Cuando ganó la última elección para gobernador cordobés, De la Sota llamó a sus comprovincianos a un estrecho "cordobesismo". Apeló a un recurso de demagogia que todos reconocemos: en Mendoza nunca faltan las astucias "mendocinistas", sobre todo las que tantos frutos le han dado a los sectores conservadores.

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La agitación facilista del amor a nuestra provincia presentado como rechazo a las provincias vecinas o como oposición a la Nación, es un menú que todos reconocemos, tanto en su estrechez intelectual como en sus réditos políticos.

Presentar la mejora de Mendoza como ataque a San Juan y San Luis, es una vieja costumbre. Entendemos las políticas que han permitido a esas provincias estar menos lejos de la nuestra en sus condiciones de desarrollo económico y cultural, como si ello fuera una afrenta para nosotros. Que ellos tengan menos pobreza, parece ofender a algunos de nuestros dirigentes. Que no sólo Mendoza tenga industrias en la región, es entendido como si ello nos retrasara.

No se construye país con enfrentarnos a nuestros vecinos. Ello es de una mezquindad inexcusable. Podemos discutir las condiciones actuales de la promoción industrial, con nuestros vecinos y con el gobierno nacional; pero no podemos discutir que la promoción ha tenido sentido. Por años y años nuestra provincia fue el sitio adonde llegaban los desocupados de otras provincias de la región; ya no es así. Y bienvenido sea. Porque -a la vez- nadie discute que los mejores servicios culturales, de salud y de educación en la región, siguen estando en Mendoza. Por tanto, ¿de qué podemos quejarnos?

Además, nadie está tranquilo en un sitio si no lo están los de al lado. Si acá estuviéramos muy bien y nuestros vecinos muy mal -como sucedió más de una vez en el pasado- eso nos afecta directamente aún en el cálculo más egoísta. Cuando salgamos de viaje por vía terrestre, deberemos pasar por allí, y enfrentar sus condiciones de seguridad o de inseguridad. Los migrantes de esos lugares ocuparán espacio en nuestra provincia, y si están en pésimas condiciones tendrán que vivir en una marginalidad que nos afecta y lastima. En fin: no se sostiene la postura de "nosotros vs. todos los demás". Entre otras cosas, porque empujar regionalmente ante el gobierno nacional y ante los países vecinos, es una política que ha enunciado el nuevo gobernador, y que sin dudas puede ser más eficaz que aquella de que cada provincia agencie aisladamente sus demandas.

Tampoco se sostiene defender a la provincia por vía de ir contra la Nación. Si a la Nación le va mal, a la provincia también le va mal. Se suele mostrar los  porcentajes presupuestarios que recibe nuestra provincia, para pretender que estaríamos siendo postergados. Pero lo curioso es que un porcentaje bajo sobre un total nacional alto, es mejor que un porcentaje alto de un total nacional bajo. Un 5% de poco, es mucho menos que un 4% de un mejor total nacional, por dar números imaginados.

Además, las condiciones económicas que se viven en una provincia son, en gran parte, dependientes de la Nación. La provincia -y es por cierto una obviedad- es sólo un espacio interior a la Nación. Nuestras condiciones de consumo, de precios, de ocupación, dependen en parte de la administración local, pero también en gran parte de la nacional.

Es una torpeza, entonces, oponer lo provincial a lo nacional. Hay que tener un proyecto de provincia exitoso, instalado armónicamente en un proyecto de Nación exitoso. Estar en favor de Mendoza es estar en favor del país; no es dar la espalda a todo el resto de nuestros compatriotas, o pelearse con ellos para sacar -sólo para nuestra provincia- lo más posible.
Nadie se realiza, decía Perón, en una sociedad que no se realiza. Homólogamente, ninguna provincia se realiza en una región y un país que no se realizan.

El torpe egoísmo de crecer a despecho de los demás, es de una singular miopía estratégica. Queremos vivir una Mendoza lograda en lo económico y cultural, a la vez que con una inclusión social en la que no siempre piensan los que quieren una Mendoza destacada. No hay grandeza provincial sin justicia y equidad internas; donde no haya peones golondrinas en condiciones de esclavitud laboral, o cosechadores que ganen lo mínimo con algunos patrones que ganan lo máximo. Esa es la grandeza provincial que vale la pena perseguir, y es una grandeza a lograr en solidaridad con nuestros vecinos provinciales, y con el conjunto de nuestro país.

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