Lorenzo Sartori · Por Lorenzo Sartori

Los jóvenes que entregan el volante al alcohol

Diario Jornada | Miercoles, 3 de Octubre de 2012 : 08:34

El consumo de alcohol entre adolescentes y jóvenes y su relación con los accidentes de tránsito es un problema que crece en Mendoza y que merece ser abordado seria e imaginativamente.

“La hipótesis que toma más relevancia es que los jóvenes habrían venido de bailar y circulaban a gran velocidad alcoholizados, según cuenta la gente que los socorrió en primera instancia...”. Este tipo de noticias ya están comenzando lamentablemente a ser habituales, sobre todo los fines de semana, cuando la juventud sale a divertirse en Mendoza, acompañados frecuentemente por un elemento para ellos indispensable: las salidas no son salidas si no hay alcohol. Cenas, reuniones de amigos, fiestas particulares, boliches… Sin ir muy lejos recordemos lo ocurrido el día de la primavera, cuando decomisaron en la ruta 7 alrededor de mil litros de bebidas alcohólicas, lo que volvió a poner elocuentemente en evidencia la gravedad del problema.

Hay una cierta hipocresía social acerca de este tema, que nos impide ver claro el papel que cumple el alcohol. Es una droga; una droga legal, pero una droga. Y aun más: una droga socializante, accesible, barata. Los adultos pueden controlarla quizás un poco mejor por experiencia y porque la madurez aumenta la capacidad de autoconocimiento y autocontrol. Los chicos no evalúan correctamente los peligros, especialmente cuando conducen un vehículo en ese estado.

En los últimos años las cifras de adolescentes accidentados a causa del alcohol han ido en aumento. Y ello a pesar de que creció el rigor en las prohibiciones a la venta de alcohol a menores y en ciertos horarios. Pero hecha la ley hecha la trampa, ahora existe “la previa”, es decir beber todo lo que se pueda antes de salir, lo que acrecienta los riesgos de protagonizar un accidente de tránsito.

Las cifras son elocuentes: solo en el primer semestre del año hubo 94 muertos por accidentes en el lugar del hecho y la mayoría tenía entre 18 y 25 años. El 5% de muertes ocurren los viernes sábados y domingos, y el 35% entre las 9 de la noche y 3 de la mañana. Los fallecimientos en accidentes de tránsito son la segunda causa de muerte en la provincia. La región de Cuyo (Mendoza, San Juan y San Luis) encabeza el listado nacional respecto del nivel de consumo de alcohol.

Frente a esta situación, el Gobierno provincial decidió tomar medidas para reducir los ya alarmentes índices de jóvenes heridos y muertos por esta causa. A ellos van dirigidos spots televisivos, avisos radiales y afiches. Son muy necesarias las restricciones de venta a los menores de edad, los controles estrictos en boliches, etc, y la intención es buena, pero ¿influirá en la conducta juvenil? No mucho si no se ataca el problema que lo origina.

Es indudable que vivimos en un mundo lleno de tensiones, que exige y promete mucho y que poco nos da; es evidente que dentro de la causas de la adicción al alcohol existe una realidad impregnada de insatisfacciones y engaños.

En este contexto, los adolescentes y jóvenes son muy vulnerables y la familia cumple un rol esencial en el problema. Es llamativo un estudio reciente realizado en Buenos Aires, según el cual aquellos que sienten que no son respetados por sus padres se emborrachan un 40% más que los que dicen sentir la estima de sus progenitores. Actualmente por diversas razones, ya sean laborales, económicas, personales o simplemente por comodidad de los padres, un número cada vez mayor de adolescentes pasan la mayor parte del día lejos de ellos, y debido a ello no existen actividades de aprendizaje ni crecimiento dentro de la familia. La actitud ante esta situación puede ser variable: despreocupación, inconsistencia, rutina o irresponsabilidad. Estas circunstancias resultan ser inadecuadas ya que no se presta a los adolescentes la debida atención al desarrollo afectivo y psicológico indispensable para que tengan madurez, adecuada autoestima y puedan involucrase sin temor en su medio social, afectivo e intelectual de manera sana.

El sentirse olvidados representa un serio problema para los jóvenes, ya que por tener todo excepto comprensión, se van por un camino equivocado creyendo que al consumir bebidas alcohólicas olvidarán lo mal que se sienten.

Diario Jornada Mendoza
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