La escalada de tensión se incrementó este jueves entre Sudán y Sudán del Sur, que acusó a su vecino de haber bombardeado la ciudad de Bentiu, en el Estado petrolero de Unidad, afirmó a la AFP una fuente gubernamental sursudanesa.
La Fuerza Aérea de Sudán "ha lanzado bombas sobre la localidad de Bentiu y aparentemente tenía por objetivo un puente", acusó a la AFP el viceministro de la Información de Sudán del Sur, Atem Yaak Atem, aunque añadió que el ataque no dejó víctimas. De acuerdo con ese dirigente, cinco bombas fueron lanzadas en la madrugada. El puente, situado próximo de un complejo de la ONU, conecta Bentiu a una ruta hacia el Norte. Bentiu está a apenas 60 kilómetros de la frontera con Sudán, donde se desarrollan violentos enfrentamientos entre los dos vecinos. "Ellos (los sudaneses) han atacado nuestro territorio, como algunas aldeas y infraestructura de los campos petroleros, pero Bentiu es la primera localidad afectada", dijo el viceministro. "Pienso que querían interrumpir nuestra capacidad de comunicaciones y de transporte. Han dicho que quieren destruir al sur (...). Esto no nos toma por sorpresa, ellos buscan pretextos para reiniciar una guerra", añadió. Las dos partes en que se ha dividido Sudán nunca ha estado tan cerca de una nueva guerra como en los dos últimos días. Los combates continúan en la frontera, al norte de Bentiu, en la zona de Heglig, un campo petrolero que asegura una buena parte de la producción de crudo del Norte pero que es reivindicado por el Sur. Para Sudán, el campo de Heglig está situado dentro de su estado de Kordofan Sur, y por ello esta semana prometió defenderlo "por todos los medios". El miércoles, Jartum decidió retirarse de las conversaciones que se realizaban bajo observación de la Unión Africana (AFP), destinadas a mejorar las relaciones. Las dos capitales se dedicaron a una serie de declaraciones belicistas, llamando a sus poblaciones a prepararse para la guerra. Antes de los acuerdos de paz de 2005, que abrieron vía a la independencia de Sudán del Sur, el Norte y el Sur trabaron décadas de guerra civil, y desde la división del país las relaciones permanecieron tensas. Juba (capital del sur) y Jartum (capital del norte) no se ponen de acuerdo sobre la línea de frontera y se acusan mutuamente de alimentar rebeliones recíprocas. El petróleo, cuyos principales campos se encuentran al Sur no lejos de la frontera, es uno de los puntos de discordia. A su independencia, el Sur heredó tres cuartos de las reservas petroleras, pero cuestiona los gastos que el Norte le hace pagar por la utilización de su infraestructura. En la práctica, Sudán del Sur permanece enteramente dependiente de los oleoductos de Sudán para exportar su petróleo. En un escenario que no cesa de deteriorarse, la Unión Africana y la ONU formularon el miércoles a los dos países a la moderación. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, pidió el miércoles al presidente sursudanés, Salva Kiir, que acepte una cumbre con su homólogo de Sudán, Omar el-Béchir, para evitar un conflicto. Un encuentro entre ambos ya estaba previsto para fines de abril, pero esa reunión fue cancelada ante la intensificación de los enfrentamientos a fines de marzo. El 26 y 27 de marzo en la región de Heglig, los dos países trabaron combates de una magnitud sin precedentes desde la independencia del Sur, con ataques aéreos e intervención de tanques y artillería pesada. Cada parte acusó a la otra de haber lanzado la ofensiva e iniciado la agresión. Desde el martes, los aviones sudaneses atacaron varias veces el territorio sursudanés, al que el Sur respondió con un asalto a la región de Heglig para hacer retroceder a las tropas del Norte.
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