Sergio Levinsky | Columnista
Un toque de atención para el seleccionado
22:20 | Se habla hasta el hartazgo de la pléyade de
jugadores argentinos en Europa y de su
éxito resonante en tierras del Viejo Continente,
un mito que viene desde principios del
siglo XX, cuando Julio Libonatti emigró en los
años ’20 cuando se abrieron las puertas del
mercado italiano.
¿Es esto cierto en su totalidad en estos tiempos? ¿No nos engañan los Carlos Tevez, Diego Milito o Lionel Messi? ¿O será que el director técnico del seleccionado nacional, Diego Maradona, cuenta con algunos indiscutibles y otros que no lo son tanto, o que han cambiado radicalmente sus situaciones? Veamos: hace tres años, y junto con Gonzalo Higuaín (hoy titular indiscutido en el equipo argentino y máximo goleador de la temporada del Real Madrid), Fernando Gago emigró desde Boca Juniors por cerca de 25 millones de dólares. Hoy, Gago no sólo no es titular en el conjunto blanco, sino que presiente, y con razón, que al regreso de Diarra desde la Copa África, en pocos días, ni siquiera podrá pelear por sentarse en el banco de suplentes, entre los convocados para los partidos de liga o Champions. Por esta misma razón, y viendo que esta falta de continuidad puede costarle el Mundial, Gago mismo se acaba de ofrecer a los dirigentes de Boca para regresar al desvencijado fútbol argentino, ya que tan sólo son ciento cinco días de torneo Clausura y en su país de origen todo vale…. o casi todo. No muy lejos de la situación de Gago está la del otrora irreemplazable Maxi Rodríguez, que pasó de capitán del Atlético Madrid a no ser siquiera tenido en cuenta por su entrenador, Quique Sánchez Flores, y por eso pasó rápidamente a un gris Liverpool de “Rafa” Benítez en plena crisis y que esta temporada no parece pelear por nada, ya fuera de la Champions y de la FA Cup y lejos en la Premier. Ni qué hablar de lo que hace meses era como arquero Juan Pablo Carrizo, casi imbatible en River Plate, y que pasó sin pena ni gloria por Lazio, donde perdió el puesto ante el uruguayo Musiera, y luego deambula por un tono de grises en el Zaragoza, donde por estos días negocia su desvinculación nada menos que el ex capitán argentino Roberto Ayala, por el que en 2007 el Villarreal pagó una fortuna al Zaragoza, que a su vez ya lo había adquirido al Valencia. Para que Ayala firmara por el Submarino Amarillo, le ofrecieron un suculento contrato por tres años y ahora es probable que hasta quede parado por medio año, debido a que espera ser padre en los próximos días en España, cosa que le podría impedir regresar a terminar su carrera en River, como había prometido en su momento. Peor lo pasa Jesús Dátolo, que dejó Boca por siete millones de euros para trasladarse al Napoli, donde no jugaba, y como Gago, para poder mostrarse en vistas al Mundial, decidió irse al Olympiakos de Grecia, pedido por el entrenador brasileño Zico, que sin embargo acaba de ser echado del cargo. Es decir que Dátolo cambió de Guatemala tal vez a Guatepeor sin saberlo. Mientras este debate se cierne sobre un seleccionado argentino que cuenta con algunas figuras claves e indiscutibles (Messi en primer lugar, Tevez, Verón, Mascherano e Higuaín), Maradona ya ha llegado a convocar a noventa y cinco jugadores en su ciclo, que no llega a un año y medio de duración, y cuando tiende a acercarse a la cifra de los veintitrés que deben integrar la lista definitiva para el Mundial, es decir que en vez de ir generando precisiones, el interrogante se abre cada vez más, mientras sigue habiendo pocas cosas claras en su entorno, desde que uno se pregunta por qué el entrenador puede visitar la concentración de Pretoria, seguido por el circo mediático, sin que los medios se pregunten si existe algún miembro del cuerpo técnico observando la Copa África, donde uno de los rivales del grupo, Nigeria, ya se ha clasificado a los cuartos de final, hasta las confusas declaraciones del presidente de la AFA, Julio Grondona, a un diario del Gran Buenos Aires, en las que da a entender que la suspensión al técnico, luego de los exabruptos de Montevideo, fueron de su propia asociación y no de la FIFA, como se cree, y reclama, con acierto, más ayuda para Messi por parte de sus compañeros que, según él, son los que están fracasando y no el astro del Barcelona. Sorprende lo poco que han rebotado muchas de las partes de la excelente entrevista que Grondona concedió a Diario Popular, especialmente en lo que respecta al seleccionado argentino, y aunque parece contemporizador con Maradona, debe prestarse atención a algunas de sus frases colaterales, como que el manager Carlos Bilardo, a su juicio, es “demasiado respetuoso del cargo. En exceso, diría”. ¿Tal vez una declaración velada de intenciones? Todo es posible, hasta la nada misma. Los protagonistas del fútbol argentino suelen esconder, por lo general, los mayores sentimientos para el café, el lobby del hotel, o las paredes gruesas de los vestuarios. Sin embargo, Grondona dice mucho, al menos mucho más de lo que acostumbra y demasiado respecto de lo que guardará en su interior hasta que las velas ardan, o hasta el milagro de la gloria. Ese día será a todo o nada.
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