Deporte · Fútbol

Los dos llegan mal al Superclásico

Diario Jornada | Lunes, 22 de Octubre de 2012 : 11:15

No se espera la mejor edición del Superclásico del fútbol argentino para el domingo venidero a las 15:30, por la duodécima fecha del Torneo Inicial, por lo desteñido de las campañas de Boca y River, rivales que volverán a encontrarse oficialmente tras 17 meses.

Alejados de la punta, los dos equipos más grandes del ámbito 
local no encuentran la mejor forma futbolística, aunque las 
satisfacciones han aparecido por ambos lados en forma esporádica.
   Ni uno ni el otro son un desastre, como para que los hinchas 
pidan con argumentos razonables la remoción de los técnicos o las 
bajas de algunos futbolistas.
   Boca fue finalista de la Copa Libertadores de América, ostenta 
buenos números en las estadísticas, alzó la Copa Argentina tras la
final contra Racing y ganó el clásico que lleva disputado por el
Inicial, sobre Independiente.
   River hilvanó dos goleadas interesantes en este certamen y, 
recién regresado de la Primera B Nacional, exhibe la delantera más
efectiva del campeonato aunque como su rival, sufre en defensa.
   Necesita como el aire ganar el Superclásico para no quedarse 
con el único halago de haber sido "el" campeón del ascenso y, a lo
sumo, apostar a ganar el otro clásico que le queda, frente a su
eterno "cliente", Independiente.
   Se recuerda que frente a San Lorenzo igualó en el Monumental (y
la "culpa" se la cargaron a Ricardo Caruso Lombardi) en tanto que
perdió con Racing, al que generalmente ha vencido en el historial.
   Boca suma tantos goles a favor como en contra, catorce; 
mientras que su rival, que será local el domingo, tiene una 
relación de 19-12, o sea que ambos han recibido en promedio, más 
de un tanto en contra por juego a lo largo de once jornadas.
   El "millonario" carga con el estigma de no haber podido hacerse
respetar por equipos "chicos", volvió a perder con Belgrano en la
primera fecha de este torneo y recordó que aquel conjunto lo
condenó a la B Nacional por una temporada.
   En la víspera se reencontró con Quilmes, con el que compartió 
desventuras dos temporadas atrás y disputó el certamen de la 
primera categoría de ascenso; fue de visita a tierras 
"cerveceras" y perdió por 1 a 0.
   Como atenuante habría que recordar que Belgrano, el complicado 
equipo cordobés que le ganó a River la primera fecha del Inicial 
en el Monumental, también ha sido verdugo de Boca hace dos fechas.
   El conjunto de Julio Falcioni viene sumando de a un punto como 
local en las últimas fechas (San Martín de San Juan y Estudiantes)
y perdiendo cuando sale (Lanús y Belgrano), lo que enfurece a sus
plateístas.
   La hinchada está en un mundo diferente, ya que como la de 
River, pide una victoria frente al rival de toda la vida.
   A Boca le falla la denominada "columna vertebral" (a excepción 
del arquero, de correctas actuaciones); a River le falta juego 
creativo, ya que le sobran goleadores.
   En Boca se muestran figuras promisorias como Juan Sánchez Miño 
o Guillermo Fernández, pero da la impresión que les falta un 
"punto de cocción".
   Por el lado de River, hace años que se extraña un Norberto 
Alonso, un Enzo Francescoli o un Marcelo Gallardo, para nombrar 
algunas de sus históricas figuras en el juego de creación 
ofensiva. Ahora debe conformarse con lo que pueda hacer Leonardo 
Ponzio, un buen jugador, aunque no tan parecido a aquellos.
   El 0 a 0 luchado y deslucido asoma como una cruel amenaza 
(sería un símbolo del fútbol doméstico que se presencia en forma 
cotidiana), puesto que ninguno querrá arriesgar y lo más probable 
será que Boca busque su "negocio" apelando a un sistema defensivo 
ahora algo ajado.
   Si el cerrojo funciona, a River el partido se le va a poner 
cuesta arriba y comprenderá que lo mejor será cuidarse de alguna 
sorpresa desagradable frente a un rival que si tiene una chance 
clara, factura. Y que ayer frente a Estudiantes en un partido 
"feo", no acertó en las pocas que se le presentaron.

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