Argentina · Derechos Humanos

La Plaza de Mayo y una cicatriz que perdura desde 2001

Diario Jornada | Domingo, 22 de Agosto de 2010 : 13:35

De acuerdo con el contexto, un vallado puede significar protección, un obstáculo en certámenes deportivos, contención o seguridad.

Compartir

Sin embargo, para el caso particular de la Plaza de Mayo, el
factor simbólico trasciende los lugares comunes y las vallas que
perduran desde 2001 representan una cicatriz de aquella revuelta
popular de hace nueve años.
   El muro metálico se mantiene en pie a pesar de que la Casa de
Gobierno cuenta ahora con su propia reja perimetral, después de
que se completaran una serie de obras que también convirtieron en
peatonal un tramo de la calle Balcarce.
   Los trabajos fueron realizados por motivos de "seguridad",
según fuentes oficiales, y el vallado rodea incluso el Parque
Colón, el nuevo jardín de la Casa Rosada.
   De todos modos, las vallas que cruzan desde Reconquista hasta
Defensa y que parten al medio una de las plazas más emblemáticas
del país continúan ahí, inmóviles.
   "Me parece una calamidad, un espanto, un claro símbolo de la
perduración del pánico", consideró el sociólogo y profesor de la
UBA Pablo Alabarces.
   "Creo que la última vez que pudimos atravesar la Plaza de Mayo
completa fue el 19 de diciembre de 2001, cuando queríamos llegar
hasta la Casa de Gobierno", agregó el docente, en declaraciones a
Noticias Argentinas.
   El vallado, de casi 100 metros de longitud, permanece inmóvil
desde la caída de Fernando de la Rúa como presidente de la Nación,
en medio de una de las peores crisis económicas y sociales de la
historia del país.
   "Es el mejor símbolo del pánico que perdura entre la clase
dominante. La Plaza de Mayo es un símbolo de Poder, un centro de
legitimidad de la Argentina... Habla muy mal de quienes se
refugian (por) detrás de las vallas", remarcó Alabarces.
   Esta barrera que parte al medio la plaza donde se consumó la
Revolución de Mayo hace 200 años se instaló sin ningún decreto u
ordenanza de por medio a causa de las urgencias de seguridad de
aquellos tiempos de revuelta popular de fines de 2001, aunque en
poco más de 12 meses podría cumplir una década en pie.
   "Me parece que ya es hora de sacarlas", consideró Santiago
Pusso, coordinador de la ONG "Basta de Demoler" y organizador
junto a la Fundación Ciudad del Primer Encuentro Internacional
sobre Gestión de Patrimonio "Salvemos Buenos Aires", el mes
próximo en la Legislatura porteña.
   "Las vallas se pusieron en momentos en los que el humor social
estaba muy caldeado, por motivos de seguridad, para evitar
vandalismos. Pero ahora no veo motivos para que sigan estando ahí,
no tiene sentido, por una cuestión de sentido común y hasta
estético", agregó Pusso.
   En el mismo sentido, recordó que el año pasado se inauguró la
reja perimetral de la Rosada, ubicada a unos 25 metros de la
puerta de ingreso de la Casa de Gobierno.
   Por lo tanto, estimó que las vallas de la Plaza, un sitio
legendario de manifestaciones, marchas y protestas, continúan en
pie por "una cuestión de desidia".
   "En este momento, nadie se hace cargo de levantarlas", dijo
Pusso, que indicó que le resulta difícil de imaginar que una
situación similar pueda registrarse en ciudades como París, Nueva
York, Barcelona, Madrid o Berlín.
   Pusso se comprometió a enviar una carta a la Comisión Nacional
de Museos, Monumentos y Lugares Históricos para que "diga
públicamente" por qué no se quita el vallado.
   Consultados al respecto, voceros del organismo oficial dijeron
a NA que "no es un tema sobre el que puedan opinar", ya que las
vallas en la Plaza (declarado sitio histórico) no implican una
"modificación de la materialidad".
   "Es un tema de seguridad (...) Lo que sí se avaló desde la
Comisión fue todo lo relativo a la reja perimetral que se puso.
Ahí sí tuvieron participación en el diseño", agregaron.
   En una reciente entrevista concedida a la agencia AFP, el
defensor del Pueblo adjunto de la ciudad de Buenos Aires, Gerardo
Gómez Coronado, aseguró que pidió explicaciones a la Policía
Federal sobre la continuidad del vallado y le respondieron que se
trataba de "una cuestión de seguridad".
   "La Plaza es un monumento histórico nacional. Cualquier persona
tiene que pedir permiso para instalar algo. Es grave que el propio
Estado viole la ley", lamentó el funcionario.

*
*
Jornadaonline.com