Actualidad · Salud

Lucha contra el sida: la crisis abre nuevas pistas de financiamiento

Diario Jornada | Jueves, 19 de Julio de 2012 : 09:21

Treinta años después del inicio de la epidemia, la financiación de los programas de lucha contra el sida sigue siendo problemática, como se prepara a recordarlo la Conferencia Internacional sobre el Sida, que comienza el domingo en Washington.

Los principales países donantes, que propiciaron importantes 
avances en la terapia antirretroviral y en su puesta al alcance 
de los pacientes en los países más pobres, ahora no disponen de 
muchos fondos y se muestran reacios a aumentar su participación 
financiera.
   Algunos expertos dicen que la situación recuerda la terrible 
crisis de financiación que hace una docena de años llevó a la 
muerte de millones de pacientes infectados con el VIH en los 
países en desarrollo.
   La buena noticia, sin embargo, es que la financiación nacional 
está subiendo en forma sensible, en particular de parte de los 
grandes países en desarrollo, y que ella es utilizada de modo más 
eficiente.
   "Tras años de inversión internacional, cuando tenemos una 
buena tecnología, buenos medicamentos y un buen método para 
detener la epidemia, el éxito no está garantizado", anota la 
revista médica The Lancet Infectious Diseases.
   En el 2011, en la lucha contra el sida se gastó 16.800 
millones de dólares, un 11% más que en 2010, según cifras 
publicadas el miércoles por ONUSIDA.
   Este aumento ha permitido que 1,4 millón de pacientes pobres 
adicionales reciban tratamientos antirretrovirales, lo que hace 
un total de más de 8 millones, o sea 54% de las personas que 
necesitan tratamiento.
   Faltan sin embargo 7.000 millones de dólares, la mitad para el 
África subsahariana, donde vive un 69% de los 34 millones de 
personas seropositivas.
.   
   "Más por menos dinero
   El año pasado, por la primera vez, la ayuda internacional -
procedente de los países occidentales y de organismos mundiales- 
ha representado menos de la mitad de las contribuciones al 
esfuerzo global.
   Las economías emergentes han aumentado su parte de la carga, 
permitiendo a los países desarrollados reorientar su ayuda hacia 
los menos pudientes.
   Brasil, México y Rusia están financiando ya casi el 100% de 
sus tratamientos, mientras que India se ha comprometido a 
alcanzar el umbral de 90%. China se encamina también hacia el 
100%.
   Sudáfrica, el país que tiene el mayor número de personas 
infectadas, multiplicó por cinco su financiamiento en los últimos 
años. En 2011, el país gastó 2.000 millones de dólares, 
convirtiéndose en el primer contribuyente nacional entre los 
países con escasos y medianos ingresos.
   Incluso los países menos afortunados son capaces de recaudar 
fondos a través de experiencias inéditas, tales como la 
instauración de impuestos a la telefonía móvil en Ruanda y Uganda.
   Pero también se trata de utilizar mejor los fondos, 
economizando a través del desarrollo de un solo medicamento, al 
uso del personal de salud para distribuir los tratamientos y 
prevenir la infección.
   "Queremos más por menos dinero, una mayor eficiencia", resume 
Awao Ablo, directora de relaciones exteriores de la Alianza 
Internacional del Sida, quien reconoce sin embargo que ello no 
será suficiente.
   Al salvar más vidas, la factura aumenta ya que los enfermemos 
del sida deben tomar sus tratamientos diariamente, hasta el final 
de sus vidas.
   Para dar tratamientos a los 15 millones de personas que lo 
necesitarán en el año 2015, el mundo deberá gastar 24.000 
millones de dólares este año, según los cálculos de la ONU. En 
2020, la factura debe disminuir a 21.500 millones, ya que la 
terapia con antirretrovirales no sólo protege a los pacientes 
sino que reducen el riesgo de transmisión del virus.
   El número de nuevas infecciones se redujo a un 21% el año 
pasado, con respecto al pico de la epidemia, en 1997.

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